La primera vez que me convertí en cuckold fue en 2002. Fue con mi novia. Luego de aquella primera vez y las siguientes todo fue diferente entre nosotros, para bien, por su puesto, al punto de que hoy estamos planificando casarnos pues ya tenemos 28 años ella y 32 años yo., luego de cinco años de noviazgo... liberal, haha.
La primera vez que me hizo cuckold fue con un negro menor que nosotros, pero con un cuerpo muy bien definido y que aparentaba mucho más que yo. Fue genial todo desde el principio de aquel maravilloso día, entre otras cosas porque era un chavalito que lo que le sobraba eran litros de semen y centimetraje. Él era de 1,90 metros de altura y le gustaba jugar mucho al bastekball, por lo que se imaginarán como tenia el desarrollo del cuerpo. Además de que su pija media, aproximadamente, 22cm, lo cual completaba la imagen perfecta de nuestras fantasias.
Geraldo, que es como se llama, era un trapeador de autos en la via pública. En dos oportunidades nos lavó el coche mientras mi novia y yo estabamos dentro de él, pero era con la intención de detallarlo un poco mejor, pues ella ya le habia puesto el ojo (siempre le ponia el ojo a cualquier hombre negro que pasara por su frente, fuera esta de extracción humilde o muy adinerada).
El día en que sucedió todo, sin yo saberlo pues andaba aun durmiendo el domingo por la mañana, mi novia quiso lavar el carro en el garaje de la casa que habiamos alquilado (ella es de Barranquilla, sino extramjera: de uruguay; yo soy de Cali, pero me vine para aca a estudiar y trabajar).
La sorpresa fue que fue a buscar a Geraldo y le dijo que si le ayudaba a lavar el c arro, en resumidas cuentas. Bueno, eso lo supe después, pues al principio me dediqué a observar lo que empezó a suceder cuando llegaron de nuevo con el coche hasta el garaje de nuestra casa (Oi la puerta electrica abrirse).
Desde la ventana de mi habitación miraba como sacaban los implementos de limpieza y mientras, también, Geraldo no despegaba un ojo del cuerpo de mi novia, la cual habia vestido una pequeña camiseta de algodón y un short que dejaba ver sus perfectas nalgas blancas (como sabrán la gente de Uruguay es muy blanca, muchos son rubios, aunque mi novia es de cabella muy negro y largo, es muy delgada pero con volumen es sus senos y gluteos). O sea, es una de esas flacas que está divina.
Empezaron a echarle agua al coche y sabria que no tardarían en llegar los jueguitos pasados de la raya, y asi fue. Pero la que empezó a tornar la situación caliente fue ella, al acercarsele y mirarlo fijamente, le dio un beso apasionado que a mi me dejó petrificado y excitado.
Afortunadamente nadie puede ver hacia nuestro garaje, porque lo que vino a continuación fue ella agacharse y arrodillarse, bajarle los pantalones y con la manguera le limpio su instrumento, que ya empezaba a tomar una forma impresionante. Luego de un rato masajeandolo, lo llevó a su boca y lo saboreaba con ansias.
Vi como Geraldo le decia algo, como preguntandole, y ella lo veia y hacia ademanes como diciendo, no hay problema o despreocúpate, y en seguida se volvía a pegar de aquella pija.
Yo estaba super excitado y con el corazón alterado, pero por la emoción de ver lo que estaba viendo, pues además Geraldo era un hombre perfecto para cumplir nuestra fantasía, su color de piel era el idoneo: negro, no moreno claro ni oscuro.
Rossana se volteó y se apoyó en el coche para que Geraldo la manoseara y la disfrutara visualmente, y sí que lo hizo. Le agarraba las nalgas que hasta la noche anterior las consideraba completamente mias, también las piernas y sus caderas, y luego sus tetas. Empecé a sentir que la perdía o que ya no era mia... no sé, era una sensación extraña y excitante. Me excitaba sentir que la perdia bajo las caricias de otro.
Al poco rato decidieron entrar y yo rapidamente me eché a la cama de nuevo, haciendome el dormido. Noté como pasaron sigilosamente por frente de la habitación y de hecho entraron. Geraldo se veia un poc preocupado pero parecía estar claro en que mi novia y yo lo que queríamos era esa: que él se la cojiera.
Ella trató de no hacer mucho ruido, y observé que estaba urgando entre su gavetero de ropa interior, sacó alguna y salio de nuevo de la habitación con alguna en su puño. Ambos me echaron la ultima mirada y medio cerraron mi puerta.
No quise ni moverme por espacio de unos 4 minutos, cuando para mi sorpresa, lo que escucho es el motor de mi auto y la puerta eléctrica abrirse. Me asomé con cuidado por la ventana y ella iba conduciendo el coche... salieron así no más... y yo me quedé allí plantado. Ahora sí que sentía una impotencia que no era muy agradable, porque si algo estaba sucediendo, entonces yo no lo estaba disfrutando, al menos viendo.
Dejé pasar al menos media hora y la llamé, pues sospeché que se habría ido a alguna piscina. No me respondía el celular. Pero al cabo de dos horas llegó de nuevo y esta vez sola.
Al llegar nos saludamos, pero yo estaba entre molesto e intrigado. Le pregunté donde habia estado, y parece que no le gustó mucho mi tono de voz, por lo que me respondió de igual manera, y me dijo: "QUe donde estaba?" "Pues yendo a sentirme MUJER!". Y me lanzó la camara digital, obligandome practicamente a que encendiera de dinmediato el computador para ver su contenido.
Así lo hice y de esta forma mi novia me regaló el mejor de los regalos: todo un set de fotografías (un poco descuadradas porque no habia quien las tomara en algunos casos), de ella en la humilde casa de latón y cortinas de Geraldo. Obviamente yo deduje que era la de Geraldo porque ya sabia que se habia ido con él, y luego él apareció en varias de las fotografías. Las fotos la mostraban a ella, en una delicada y fina ropa interior, contrastante con toda aquella pobreza que le rodeaba, pero en los brazos, literalemente, de aquel fornido jovenzuelo.
Yo no tenia voz para hablar, sino solo ojos para ver todo aquello: la inmensa tranca de Geraldo, las diferentes posiciones como se la cogió, la cara de ella cuando snetía tanta carne nueva dentro de ella, etc.
Cuando el set de fotos iba a dar vuelta de nuevo por segunda vez, me obligó a que me echara en el suelo viendo hacia arriba. Ahi de nuevo me embriagué de excitación y le obedecí. Se sentó arriba de mi y me dijo que oliera como huele un guevo de verdad, y me pidió que le limpiara la cuca y culo de sus propios jugos vaginales.
Yo estaba asfixiado de ella sobre mi, pero me encantaba la sensación. Sus jugos seguian saliendo de su cuca, pero estaba equivocado: era ella que habia traido el condom lleno del semen de Geraldo y lo estaba rociando desde su barriga para que corriera por su cuca hacia mi boca. Al ver ese condon impregnado y lleno de semen, no me molesté ni una pizca, por el contrario empecé a sentir como me venia el orgasmo mas placentero que hasta ese momento nunca habia tenido. Ella sonreia satisfecha con mi actitud servil.
De aquel día para acá Geraldo se convirtió en nuestro macho, tanta para ella como para mi, porque me ha echo dejarme coger por él los amigos que ha traido a nuestra casa (Luis Camilo y John Jairo, ambos negros como Geraldo). Lo excitante es que todos conocen de mi actitud servil para con ellos y saben aprovecharla, todo lo cual me ha extremadamente apegado a mi novia y la vida sexual que ahora llevamos.
La constancia con Geraldo, Luis Camilo y John Jairo permitió que ellos aceptaran hacerse unos examenes de VIH y otras enfermades, para que pudieran dejar de utilizar condom, pues Rossana ya no encontraba muy "atractivo" el uso de condones. Su perversión ya iba a que le acabaran en su útero (ella toma la pildora) y yo luego me yo diera gusto limpiandole su vagina.
Pero en los cuatro años que han pasado desde aquella vez, mantenemos una relación muy compenetrada. Ella sabe y acepta encantada que yo admire tanto como ella a los hombres de raza negra, y les tenga adoración. Recuerdo que empecé adorandole sus vergas negras enormes (y de 20 cm no hemos bajado en nuestros encuentros), pero luego fui también viendo los musculoso de sus piernas o de sus pectorales y espalda. Ya me acostumbré a vivir sintiendome inferior y es un sentimiento que creo que ninguna otra mujer me podrá proporcionar.
Luego les cuento más sobre como ha sido nuestra vida sexual y no sexual a partir de todas estas experiencias.