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Free Cuckold Community at CuckoldPlace.com / El lugar de los cornudos / La hora de los relatos en español (viva el español!)
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summercarlos

Member

159
# Posted: 26 May 2006 03:05:52
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Relato 1:

Recomendación: Muchos de estos relatos son de distintos paises latinos, por favor si no entienden algo acudan al diccionario (ese bicho sabe de todo). Me encantaria que los maridos de Flory y Dulcinea les dejen enviarme un mensaje corto.

Unas vacaciones en Vallarta.[b][/b]

Decidimos Angel y yo irnos 5 días a Puerto Vallarta, lo necesitábamos, queríamos una escapada un fin de semana lejos de casa lejos de los problemas diarios, desde que íbamos en la carretera mi marido venia fantaseando con encontrar una pareja con la cual hacer nuestras diabluras.


Llegamos a Vallarta era miércoles en la mañana, y llegamos a unos bungalow, ya saben de esos que tienen cocina, dos recamaras, sala etc, como era temporada baja en México ( Febrero ) pensamos que estaría medio vació, realmente si había poca gente, pero había un grupo grande o mas bien varios Canadienses, que se escapan a México en esa temporada, para pasar sus vacaciones.


Llegamos al hotel tomamos la suite o Bungalow, sacamos y acomodamos todo y nos fuimos a Vallarta a comprar bebidas, comida botana etc.


Regresamos al hotel, y decidimos salir a asolearnos a la alberca, yo traía 4 trajes de baño diferentes, 2 tradicionales y dos muy atrevidos que me compro Angel, uno blanco y otro amarillo prendido, de hilo dental, y triangulito pequeño, por lo que antes de salirnos a la alberca, Angel le dio una rasuradita a mi pubis y labios vaginales, total como casi no había gente en el hotel , y los que habían la mayoría eran viejitos, decidí ponerme el traje amarillo prendido, que era como lo comente diminuto de abajo, y yo como la verdad es que llegue tarde a la repartición de tetas, la parte de arriba quedaba bien y obviamente no dejaba ver nada ( no se puede ver lo que no existe )


Salimos a la alberca como a las 4:00 pm.. me acosté en un camastro y me dispuse a tomar el sol la tanga me quedaba un tanto apretadita, por lo que si abría un poco las piernas se notaba perfectamente la rajita de mi panocha, Angel me dijo que se me veía deliciosa, por lo que decidí abrir las patitas un rato para que los viejitos que estaban asoleándose y nadando pudieran ver un poquito de mi, a los pocos minutos se me acerco Angel y me dijo: amor vas a matar a los viejitos, tienes un grupo de admiradores viéndote la puchita, en ese momento levante la cabeza ( yo estaba dormitando) y vi que efectivamente en la alberca estaban 4 señores maduros como de 60 años platicando placidamente en la orilla de la alberca con una vista directa a mi panocha.


A mi me dio risa pero también me calentó mucho, sobre todo al ver a las esposas de estos señores, señoras de mas de 50, cuyos cuerpos ya mostraban totalmente los estragos del tiempo, en ese momento decidí reacomodarme la parte mas intima de mi tanga y les deje ver unos 3 segundos mi panocha completamente rasurada a los "viejitos"


Una señora al ver eso se levanto de su camastro y llamo a su marido para que fueran a comprar no se que cosas y lo saco de la alberca.. el pobre salió de la alberca con su traje de baño, tipo short largo, con una erección impresionante, el viejito estaba bien armado, a mi me dio risa, el viejito me voltio a ver y yo le guiñe el ojo, creo que la viejita se iba a dar una atrancon de garrote.








Poco a poco los viejitos salieron de la alberca y se fueron a sus habitaciones, eran apenas las 5:00 pm demasiado temprano para ir de reventón a cualquier lado, Angel, me dijo que fuéramos a solearnos a la playa, por lo que me levante del camastro entre al bungalow ( que estaba situado entre la alberca y la playa ) y nos servimos un par de vodkas con jugo de arandano y un poquito de granadina ( la granadina es ese jarabe dulce que se usa en las bebidas tropicales para disimular el sabor del licor ) tomamos las toallas, la grabadora, y nos fuimos a la playa, coloque mi toalla en la arena y me acosté boca abajo a tomar el sol, Angel me desabrocho el top del traje y comencé a quedarme dormida, solo reaccionaba cada 2 minutos a darle un sorbo al vodka.


En la playa a nuestro alrededor había poca gente, en su mayoría familias con niños, la abuelita, etc, y algunos viejitos mas canadienses.


Después de 30 minutos y 3 vodkas de estar acostada, escuché una voz en ingles que decía what a nice ass, wonderfull le contesto la otra voz, a mi la verdad me dio hueva voltear, por lo que deje pasar el comentario, los dos fulanos se detuvieron y comenzaron a decir cosas como esta para comérselo.. si mira esos cachetes etc.. En ese momento se acerco Angel con otro par de vodkas y los tipos se quedaron callados. Angel me dio mi vodka, por lo que me senté en la toalla deteniéndome mi top con la mano, y voltie a ver a los dos tipos, que yo pensé que eran un par de viejitos mas de la excursión.


Wow eran un par de negros ( la palabra negros lo uso como adjetivo descriptivo no como despectivo ok ) median un poco mas que Angel o sea 1:85 1:90 con un par de cuerpos bastante marcados, como de 35 años y en un traje de baño los dos del tamaño de un suspiro, yo le di un trago al vodka y volví a mi posición original.


Escuche a Angel hablar con ellos, lo saludaron le preguntaron cualquier cantidad de babosadas acerca de los lugares para divertirse en Vallarta, y yo comencé a mirarlos de reojo uno el mas alto y de color mas firme, no me quitaban los ojos de encima, el otro platicaba amablemente con Angel, yo los analice desde mi posición, los dos eran bastante guapos, fuertes y emanaban una sensación de hombres.


Caliente como estaba, les abrí un poco las piernas, ellos no hablaban ni madres de español, así es que le pregunte a Angel como se veía mi cuevita desde ahí, el solo me dijo... los vas a matar.


Note que a Leonard que así se llamaba el mas alto de los dos y era el que me estaba comiendo con los ojos se le comenzó a parar su asunto.


Se veía bastante grande, yo pensé que ya lo tenia completamente parado , ( error que comprendí después ) así es que seguí mostrándole mi rajita, y el siguió observándome.


Angel me comento que mi traje de baño estaba mojado en la panocha por los jugos que escurrían de la misma por la calentura que traía, por lo que decidí meterme al mar a nadar un rato o al menos a refrescarme, mientras los dos negritos platicaban con mi marido que muy solicito se levanto a traerles un par de vodkas.


Yo les sonreí, y camine para meterme al mar, los dos me siguieron con la vista mientras yo contoneaba el culo al meterme al agua. Ya dentro del agua, que por cierto estaba helada, vi que Angel llego con los vodkas para sus nuevos amigos.


Después de estar como 3 minutos en el agua vi que Leonard, se levanto de la arena y camino en dirección del mar.


Se metió al agua y comenzó a platicarme en ingles, el cual yo hablo y entiendo perfectamente, pero se me hizo gracioso hacer como que no entendía, me dijo que se llamaba Leonard, me pregunto mi nombre, le dije Leticia, pero le fue difícil repetirlo así es que le dije Luli el lo repitió y se puso a juguetear conmigo dentro del agua, en alguno de los movimientos, nuestros cuerpos chocaron y pude sentir su verga gruesa como una barra, dura en mi pierna, si de por si ya estaba yo caliente con eso me puse mucho mas, me salí del agua y me dirigí nuevamente a echarme en mi toalla donde estaba mi marido y Jack que era el nombre del otro chavo.


Angel me platico en español obviamente que los dos tipos viajaban solos, que llevaban 3 días ahí en busca de acción pero que no habían encontrado nada, y que se habían desecho en elogios hacia a mi felicitándolo por la esposa tan buena que tenia.


Leonard salio del agua visiblemente excitado, se le veía una verga inmensa queriendo salir del traje de baño, yo me quede como hipnotizada viendo ese garrote inmenso mientras se acercaba a nosotros caminando. Mira nada mas me dijo Angel, el garrote que se carga este wey, Amor cierra la boca, en ese momento Jack le comento a Angel; parece que a tu esposa le gusto mi amigo, o al menos una parte de el, ambos soltaron la carcajada, y yo me sentí muy excitada y algo abochornada.


Me levante de donde estaba y le dije a Angel que me iba a bañar y cambiar para irnos a algún bar o al centro de Vallarta.


Me metí al Bungalow, me quite el traje de baño y procedí a bañarme, quería ver si el agua helada me quitaba un poco lo caliente, pero mi morbosidad y el recuerdo del enorme paquete de Leo, no me dejaban casi ni respirar, estaba sofocada, enjabone mi cuerpo y sentía como escurría el agua por todo mi cuerpo, enjabone furiosamente mi clítoris que estaba duro, parado.


Después de 10 o 15 minutos, me salí de la regadera, seque mi cuerpo, y me envolví la toalla en la cabeza, abrí la puerta del baño y salí desnuda a la recamara, cuando levanto la vista, veo a Leo, parado junto a la cama totalmente desnudo y su enorme miembro semi erecto, que aun así le mide 22 cms.


No voy a poner los diálogos en ingles por que no tiene caso, pero cuando salí me vio totalmente desnuda con mi panocha completamente rasurada, hola pequeña zorra, me dijo, esta verga es la que buscabas ¿ yo no salía de mi asombro, primero por el atrevimiento del fulano de meterse a mi habitación y desnudarse y segundo por el tremendo garrote color chocolate que se cargaba junto con un par de huevos enormes.


El se tomo la verga en la mano y se la sacudió un poco diciéndome, quieres comerte esta vergota negra putita? Camino hacia a mi, y me atrajo con su enorme brazo, el tipo mide casi 1:90, yo 1:70, me atrajo de la cintura me beso con una calentura y desesperación deliciosa mientras que con sus negros y gruesos dedos hurgaba por toda mi raja empapada.


Yo me dejaba tocar, y acariciaba ese miembro enorme, sentía como palpitaba y comenzaba a crecer mientras se endurecía, Dios mió agarraba esa gruesa tranca y la movía de atrás hacia delante Leo me alentaba a jalársela, diciéndome cosas sucias en ingles, lentamente me fue llevando a la cama me sentó en ella y se quedo parado frente a mi, obviamente a la altura de mi cara quedo su enorme garrote, imagino que por la cara de asombro que puse, el me dijo, que pasa putita nunca habías visto una así? Yo asombrada abrí la boca, y la verdad es que me costo trabajo meterme la cabeza a la boca, era como meterme una naranja o una manzana completa, comencé a lengüetearle la cabeza de la verga y con las dos manos la jalaba rítmicamente de adelante a atrás no se a que hora por que la verdad estaba hipnotizada mamando ese delicioso palo pero cuando reaccione ahí estaban en el cuarto Jack y mi marido poniendo atención al show, ambos con las vergas en las manos jalándoselas, yo no los pele, con trabajo podía darme abasto con el garrote que tenia en la boca, menos pensar en atender otros dos.


Me detuve un rato a observar el monstruo que tenia entre las manos, lo lamí desde la base hasta la cabeza, sentía como palpitaba en mis manos, repentinamente, se alejo de mi y me recostó en la cama, me abrió las piernas y comenzó a lamerme mi puchita de arriba abajo, tenia una lengua como de perro, rasposa, ágil, me la metía por el hoyito y me recorría de arriba abajo jugueteando con mi clítoris.


Jack se subió a la cama, se puso de mi lado izquierdo y me ofreció su enorme y negro garrote, yo no me hice del rogar y abrí la boca para comerme ese manjar, comencé a lamerlo de arriba abajo, me metía su cabezota en mi boca mientras Leo continuaba lamiéndome la pucha, no veía a Angel por ningún lado repentinamente Leo se levanto y apunto su enorme verga a la entrada de mi panocha, lentamente rozo toda la entrada de mi rajita con su poderoso garrote, yo le mamaba la verga como una desesperada a Jack, Leo me estaba matando de la desesperación, yo me moría por sentir ese trozo de carne entrando en mis entrañas, repentinamente sin preámbulo alguno me lo metió completito de un solo golpe, yo bufe como un toro o aullé o no se como explicarlo, pero sentí como si mi hoyito estuviera lleno de agujas, mientras Jack me metía cada vez mas su aparato en la boca.


Busque con la mirada a Angel, y lo vi entrar al cuarto con la cámara de video en las manos, preparándola para filmar, Leo me bombeaba despacio, me dejaba sentir cada centímetro de la verga grande y jugosa, Jack le preguntaba a Leo si apretaba rico, si la Mexican Pussy estaba rica, que se la estaba mamando delicioso, mientras que Angel no perdía detalle con la cámara y me preguntaba en español, te gusta mi vida? Es suficiente carne para ti?





summercarlos

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159
# Posted: 26 May 2006 03:08:24 · Edited by: summercarlos
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Relato 2:


En la oficina de correos.


[b]Recomendación: Muchos de estos relatos son de distintos paises latinos, por favor si no entienden algo acudan al diccionario (ese bicho sabe de todo).

Hola, me llamo Carmen, tengo 38 años y estoy casada. Mi matrimonio es una dulzura, pues mi marido está constantemente adulándome y llenándome de atenciones. Realmente sé que no soy una belleza (mido 1´65, media melena castaña y una talla 100 de sujetador), pero sí sé que tengo cierto atractivo para los hombres. De hecho, antes de casarme me lo pasé muy bien... ya me entendeis.

Como os decía mi marido es un sol. Pero desde hace poco tiempo empezó a insinuarme hacer un intercambio de parejas. A mí todo eso nunca me ha gustado, pero como a él la situación le ponía a cien con sólo imaginársela, yo le dejaba hacer, porque al final yo recibía mi premio: una polla dura que descargaba en mi raja un buen chorreón de semen.

Lo cierto es que después de muchas folladas en las que salía a relucir el mismo tema, la situación de hacerlo con otro hombre me empezó a despertar la curiosidad, pero no quería ni pensar en que mi marido lo hiciese con otra mujer (siempre he sido muy celosa).Entonces empece a ser yo quien sacaba el tema antes de hacer el amor con mi marido, porque era yo la que me ponía a cien al pensar en que otro tío me follara, y aunque la polla que tenía dentro era la de mi marido, siempre acababa pensando en el negro de la oficina. Me explico: yo trabajo en una oficina de correos, que desde hacía unos meses frecuentaban unos negros imponentes. Estaban trabajando en unas obras cercanas en la carretera y enviaban parte de su sueldo a sus familias en Senegal mediante giros postales. Especialmente había uno que me impresionó por su abultado paquete; siempre tenía "hinchada" esa zona, por lo que me imaginé que albergaba un miembro importante. Esa polla era la que yo siempre imaginaba cuando me penetraba mi marido.

La cosa empezó a preocuparme cuando me di cuenta de que no era capaz de quitarme la idea de meterme esa polla. Ibrahin (que así se llamaba el negrazo de 1´85 cms.) creo que empezó a darse cuenta de que mis ojos se iban hacia su paquete nada más cruzar la puerta, aunque yo trataba de dirigir la vista hacia otro lado.

Empecé a sopesar la idea de ser penetrada por Ibrahin. Era una locura pero, realmente mi marido no era un problema. Incluso me empezó a decir que le gustaría que le pusiera los cuernos algún día y verme follada por otro hombre. Aquello fue lo que me decidió.

Un día, cuando era la hora de cerrar me dirigí a la puerta de la calle para echar la llave. Tenía que quedarme todavía un rato para acabar con trabajo atrasado. Mis compañeros de oficina en ese momento se estaban despidiendo de mí y saliendo por la puerta auxiliar (por donde entraban las sacas de correo). Mientras dirigía la mirada hacia ellos para despedirme hasta el día siguiente Ibrahim abrió la puerta, de tal manera que al dirigir la mano hacia el picaporte para cerrar, lo que conseguí fue echarle mano a su paquete. Mis compañeros no se dieron cuenta de nada y se marcharon, pero yo me puse roja como un tomate mientras el dueño de aquella enorme polla me dedicaba una sonrisa llena de deseo. A duras penas conseguí tartamudear que ya estaba cerrada la oficina, pero me pidió por favor que le dejase hacer un giro urgente. Yo estaba deseando que me pidiera algo por el estilo para dejarlo pasar, así que no me lo pensé más y después de dejarlo entrar bajé las persianas y cerré la puerta. Sabía que esta era mi ocasión y empecé a sentirme mojada...

Le pregunté que que quería y él volvió a esbozar la misma sonrisa que antes.

Ya sabes lo que quiero- me dijo con tono guasón.

Yo no sabía si se refería al giro o realmente se había dado cuenta de que estaba deseosa de su polla.

¿Qué va a ser hoy?- le pregunté.

Lo que tu cuerpo aguante- me contestó en el mismo tono.

Ya no había dudas, y la mirada hacia mis tetas delataban sus intenciones.

Me parece que estás un poco bromista- le dije mientras bajaba la mirada hacia el teclado intentando hacerme la estrecha.

No, lo que estoy es muy caliente. Llevo dos meses sin ver a mi esposa y necesito un alivio.

Pues creo que yo no te puedo ayudar.- conseguí decir sin ningún convencimiento.

Pues yo creo que sí te puedo ayudar a ti.


Dicho esto dio la vuelta al mostrador y se colocó a mi lado. Su paquete quedó a la altura de mi cara y ya no pude contenerme más. Desabotoné su pantalón y bajé su cremallera. Aquello era un espectáculo descomunal. Su verga se parecía a las de los ponys que alguna vez habíamos visto mi marido y yo en películas porno. Todavía morcillona medía más de 25 cms. Empecé a lamerla, puesto que resultaba verdaderamente difícil metérmela en la boca; sólo era capaz de chupar su glande rojo como un enorme fresón. Tenía que ser cierto que no mojaba desde hacía tiempo, porque enseguida empezó el pollón a echar el líquido preseminal. Me sentía una verdadera puta. Siempre había sentido repugnancia a tragar semen, pero aquel líquido me sabía a gloria: era dulzón y agradable.


Deja la polla y déjame ver esas enormes tetas- me dijo mientras empezaba a quitarme el jersey y después mi blusa.

Por una casualidad ese día me había puesto un sujetador con puntillas que mi marido me había regalado y que era muy sexy, puesto que las copas tenían una abertura central que permitía asomar los pezones sin tener que quitar el sujetador. Inmediatamente separé las dos parte de una de las copas y mi pezón endurecido por la excitación saltó como un resorte. Ibrahim se lanzó a chupármelo como un poseso y aquellos enormes labios me hicieron estremecerme de placer. Parecía que me los arrancaba con cada chupetón.


Mientras, yo me había desposeído de mi falda dejándola caer a mis pies y dejé a su disposición mi coño muy humedecido, aunque sin quitarme las bragas, que también tenían una abertura central que permitía el acceso sin quitarlas, a juego con el sujetador. Como Ibrahim ya conocía el sistema con una mano separó las dos partes de las bragas y metió dos dedos en mi vagina. Sus dedos también eran enormes y muy ásperos por su trabajo en la construcción. Su continúo frotamiento hizo que no aguantase más y me corrí en su mano, entre gemidos de placer. El muy goloso chupó afanosamente mis flujos y después limpió muy bien mi raja con su lengua. Yo pensaba que me iba a correr otra vez. Estaba muy caliente y ese negrazo lo sabía, así que dejó de chupar para mantenerme así de caliente. Yo no aguantaba más: quería tener dentro esa polla y al mismo tiempo temía que me hiciese daño, acostumbrada a la de mi marido que no medía más de 18 cms.


Cuando me tendió en la mesa de la oficina vi mis sueños hechos realidad. Empezaba a introducir esa verga descomunal no sin problemas: aparte de su longitud, su grosor realmente amedrentaba. Ni que decir tiene que yo no era capaz de abarcarlo con una mano y que gracias a que estaba muy lubricada entró una tercera parte de aquel monstruo.


En ese momento alguien empezó a llamar a la puerta. Primero una vez y después insistentemente. El que fuese tenía que saber que había alguien dentro. Temí lo peor: que alguno de mis compañeros de trabajo hubiese olvidado alguna cosa, incluidas de las llaves. Semidesnuda como estaba (con el sujetador y las bragas) me acerqué a la ventana y miré hacia la puerta muy despacio. Era mi marido.


Apresuradamente me puse la blusa y me coloqué la falda.


Es mi marido. Métete en el archivo- le dije a Ibrahim, mientras los golpes en la puerta continuaban.

Hola cariño, qué haces aquí?.- le dije a mi marido muy azorada al abrir la puerta.


Entró en la oficina y mientras miraba hacia todas partes me dijo que estaba esperando a mi salida para tomar una cerveza antes de ir a casa.


Dónde lo has escondido?- me dijo con una sonrisa muy picarona- Lo vi entrar mientras esperaba dentro del coche.

Lo siento cariño, es la primera vez...- no me dejó continuar. Me dio un beso muy sensual y me metió la lengua hasta el fondo.

No seas tonta, a mí no me importa, me alegro de que te "diviertas". Os he interrumpido?.


Yo no me lo podía creer, pensaba que cuando me decía que le pusiera los cuernos no podía hablar en serio y allí estaba el cornudo de mi marido, casi pidiéndome que continuase cepillándome a aquel negro.


Está en el archivo- alcance a responderle.


Los dos nos dirigimos al archivo y allí estaba Ibrahim bastante sorprendido. La escena era realmente fuerte: yo en bragas y aquel negro con la polla descomunal a la vista. Mi marido no pudo evitar dirigir la mirada hacia aquel miembro semierecto.


Te gusta mi esposa? -le preguntó mi marido sin ninguna aspereza.

Yo... –Ibrahim tartamudeaba

No te preocupes, lamento haberos interrumpido -concluyó rápidamente mi marido.


Ibrahim no daba crédito y me miraba expectante. Decidí romper el hielo y dirigí mi boca hacia la polla de Ibrahim, mientras mi marido se apartaba. Aquel pene no tardó en ponerse tieso y comencé a chupar sus huevos y a metérmelos en la boca. Finalmente el negro perdió la vergüenza y sobaba mis tetas dando pequeños pellizcos a mis pezones que me estremecían.

Mi marido se había bajado los pantalones y se estaba haciendo una paja el gilipollas. Ibrahim me puso en posición perrito, apoyada en una mesa mientras volvía a intentar meter ese pollazo en mi coño. El dolor era tremendo pero el placer era aún mayor. Mis gritos preocuparon a mi marido, que había intuido que ese pollón no podía caber en mi vagina. Así que dejó su tarea y se colocó debajo de mí, sentado en el suelo. Empezó a lamer mi clítoris con el ánimo de lubricar la entrada. Realmente no hacía falta, porque mis fluidos eran intensos. Después me di cuenta de lo que realmente pretendía, porque sus lenguatazos se dirigían al cilindro negro que penetraba a su esposa.


Al negro parecía gustarle aquella situación y empezó a gemir anunciando su corrida. Fue bestial. Mi concha no podía albergar su polla y su leche al mismo tiempo. Su semen rebosaba alrededor de su polla y mientras tanto mi marido saboreaba aquel líquido que realmente olía a macho. No me lo podía creer: mi marido además de ser un cornudo era un auténtico mariconazo. Pero la imagen intentando que no se le escapara ni una gota del semen del negro me puso a mil. Tuve el orgasmo más bestial de mi vida. Los estertores me paralizaron las piernas y mi coño se estrechó atrapando aquella polla negra. El dolor era insoportable y el placer más inmenso todavía. Finalmente el negro sacó su polla y yo empecé a mearme de placer en la cara de mi marido, que también disfrutaba degustando mi pis. Sin duda fue el polvo más impresionante de mi vida... hasta aquel momento, porque, como os podéis imaginar no fue la única vez que Ibrahim me penetró. En la próxima ocasión os contaré como me convertí en la puta de aquellos negros ansiosos de hembra y como mi marido
summercarlos

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159
# Posted: 26 May 2006 03:18:14 · Edited by: summercarlos
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Relato 3:

Esto ocurrio en nuestras bellas playa del Caribe (a ustedes los del norteamarica y del sur de suramerica les encantan)

VACACIONES EN EL CARIBE


Recientemente, mi esposa y yo nos fuimos de vacaciones por el Caribe, con el fin de celebrar nuestro aniversario de bodas. Así que nos embarcamos a divertirnos como hacía muchos años no lo hacíamos.

Estuvimos en varias islas, casi todas visitadas por turistas y parejas como nosotros con ganas de descansar y divertirse. Con lujosos hoteles, restaurantes, discotecas, casinos, playas hermosas, etc.

Fue la oportunidad para mi esposa de desinhibirse totalmente. Se llama Sofía y a sus 28 años se conserva muy bien, mide 1,65 mt, de cintura delgada, cabello liso y corto, pechos medianos y erguidos, rostro hermoso de ojos color miel y labios muy sensuales y provocativos.

Se vestía muy sexy con vestidos ajustados y cortos, mostrando sus atributos más de la cuenta. En la playa y la piscina levantaba miradas, cada vez que pasaba, ya que para la oportunidad, se compró unas tangas con hilo dental tan diminutas, que hasta tuvo que depilarse casi totalmente, dejando sólo una pequeña hilera de vellos sobre su rajita. Aprovechaba el sol para broncearse y de vez en cuando se soltaba la parte superior de su tanga dejando ver sus hermosos senos. La verdad es que a través de los años de casados, nunca la había visto tan lanzada., pero eso no me disgustaba.

Aquello me daba cierto morbo al ver la mirada deseosa de otros hombres sobre su semidesnudo cuerpo y cuando estaba sola, algunos hasta le decían piropos. A ella no le molestaba la cosa y al contrario parecía gustarle mucho.

En una de esos descansos en la piscina entabló amistad con una pareja y cuando yo llegué, me los presentó. El tipo era un moreno espigado, de porte atlético y unos 35 años. Se llamaba Joseph y nos comentó que eran de Aruba y con su esposa Isabella, se encontraban en viaje de negocios, pero también habían sacado un rato para descansar. Mientras hablábamos, no dejaba de mirar a mi esposa, tratando en lo posible de adivinar lo poco que ella tapaba bajo su tanga. Ella parecía entenderlo y con movimientos eróticos se acomodaba en la silla de la piscina, para darle cierto picante a la situación.

Yo tampoco me quedé atrás y observando de reojo a Isabella, noté lo buena que estaba. Era una preciosa morena de cabello negro rizado, ojos muy negros y cuerpo casi perfecto.

Terminaron invitándonos a salir a bailar esa noche y nos pusimos de acuerdo para vernos allá.

Al anochecer, nos arreglamos para salir a divertirnos. Me duché y me estaba vistiendo, cuando Sofía, mi esposa, entró a bañarse. Al salir de la ducha, la observé a través de la puerta entreabierta. Empezó a ponerse un diminuto hilo dental semitransparente por el frente, que dejaba ver su pubis recortadito, acomodándose el fino hilito entre sus nalgas. Luego se vistió con un traje corto de color blanco, muy descotado, sin brassier, de espalda destapada y apretado en las nalgas, donde se marcaba claramente, el panty. Se peinó y se maquilló resaltando sus sensuales labios con un rojo intenso. Se veía tan deseable, que hasta me dieron ganas de tirármela ahí mismo

Como a las 9 de la noche, nos fuimos a la discoteca, donde nos habíamos citado con la pareja, la cual se encontraba muy concurrida. Era un salón bastante grande y había más de un centenar de personas bailando. El ambiente estaba muy caliente y pronto nos encontramos con Joseph e Isabella Después de pedir unos tragos, nos integramos con el resto de gente, bailando y tomando, mezclados con todo el mundo y por momentos nos perdíamos uno del otro, al rato nos encontrábamos otra vez y así estuvimos casi hasta medianoche. Como a las 12, me percaté de que hacía rato no veía a Sofía y empecé a buscarla. A lo lejos observé a Isabella bailando entre un grupo de gente y con los brazos me saludó. Seguí buscando en la penumbra y aprovechaba cuando las luces giratorias de los reflectores me lo permitían hasta que la encontré.

El corazón me empezó a latir aceleradamente. No podía cree lo que veía. Estaba con Joseph en la parte más oscura y lejana de la pista de baile. Bailaban abrazados y se besaban apasionadamente. El tipo la abrazaba por la cintura y le sobaba las nalgas. Ella le correspondía abrazándolo por el cuello y pegando su cuerpo al de él. Me acerqué un poco más y me quedé petrificado durante unos minutos observando el tremendo morreo que se estaban dando Joseph y mi esposa. Ahora el tipo tenía metida su lengua en la boca de Sofía que entrecerraba sus ojos, acariciándolo por la nuca, al compás del largo y profundo beso.

Me quedé medio escondido para averiguar que más se traían entre manos pero las intermitentes luces hicieron que se separaran y disimularan con el resto de gente que bailaba alrededor.

Me regresé a donde estábamos y decidí esperar a que Sofía apareciera. No demoró mucho y al cabo de unos 10 minutos, regresó diciéndome que había ido al baño a retocarse. La noté muy cachonda y decidí enfrentarla.

Le dije que la había visto con Joseph, a lo que ella sorprendida me contestó que no sabía que le había pasado, pero que desde que llegamos de vacaciones allí, el deseo desenfrenado de hacer el amor con otro hombre la tenía desesperada y que al conocer a Joseph, supo que él era el tipo adecuado. Además de que él se le había insinuado varias veces en la piscina y en la playa, donde al parecer habían coincidido.

Yo le comenté que la verdad ya la había notado muy lanzada y que aquello me tenía también con una morbosa ansiedad. Si ella quería aquello, lo aceptaría, pero intercambiando con Isabella, porque la verdad es que ella también me gustaba mucho. Además, estábamos en otro país y nadie nos conocía.

En eso aparecieron Joseph e Isabella y él, con mucho disimulo nos saludó como si no hubiera pasado nada y nos sugirió irnos a un lugar más privado donde hubiera menos gente. Le respondí que fuéramos a la suite de nuestro hotel, que era muy amplia y allí estaríamos más cómodos. Todos estuvimos de acuerdo y en el fondo sé que mi esposa estaba más que encantada ya que así podríamos realizar lo que habíamos hablado de intercambiar parejas. Me imaginé que lo mismo pensaba Joseph y sólo faltaba lo que diría Isabella.

Sin embargo, salimos de la discoteca y tomamos un taxi, para llegar al hotel. En el camino, mi esposa Sofía, no dejaba de hablar, pero era quizá por el nerviosismo. La verdad es que nunca habíamos hecho algo así y aunque ella ya había tenido sexo antes de conocernos, en nuestros 8 años de casados sólo se había acostado conmigo.

Llegamos a nuestra suite que era muy espaciosa y una vez en ella entablamos confianza. Mientras conversábamos, colocamos música y ofrecí varias rondas de tragos. Mi esposa se veía ansiosa no pudiendo ocultar la desesperación sexual que la poseía. Así que haciéndome un guiño, le propuso a Joseph que la acompañara a la cocineta a preparar algo de comer. Me quedé hablando con Isabella en la sala con el propósito de seducirla, y al rato me dijo que iría a su habitación y que ya regresaba, pero un sueño pesado me fue venciendo y me quedé dormido.

No sé cuanto dormí, pero al despertar, todavía era de madrugada. Busqué a Isabella y no la vi. Evidentemente no había regresado Al mirar a la cocina, tampoco estaban mi esposa y Joseph, por lo que decidí ir a ver si ella estaba durmiendo en la habitación. Me asomé por la puerta entreabierta y la sorpresa que me llevé fue tremenda. La alcoba estaba semioscura, sólo con la lámpara de noche encendida, pero, se podía ver lo que sucedía.

Mi esposa estaba boca arriba sobre la cama completamente desnuda y arrodillado sobre ella , estaba Joseph. También estaba desnudo y su tremenda verga cabeceaba frente a la cara de ella, tratando de metersela en la boca. Los sensuales labios de mi mujer se entreabrieron y con la punta de la lengua acarició la negra cabezota de Joseph, dejándola brillante con su saliva.

El tipo se balanceó y comenzó meter sus 12" de carne, mientras Sofía resbalaba sus jugosos labios a través del largo tallo, en un erótico juego sexual que se prolongó durante unos 10 minutos. Joseph la agarraba por la cabeza y se la follaba profundamente por la boca y por momentos su verga desaparecía por completo dentro de ella, que le ordeñaba las pelotas, provocándole gemidos de placer y poniéndolo al borde del orgasmo.

Yo no lo podía creer. Ahí estaba mi mujer mamandole la verga a este desconocido, a punto de tragarse su leche y yo con una morbosa necesidad de ver más!!!!!!

De pronto el tipo lanzó un grito ahogado y pensé que se había venido, pero no fue así. Sacó su verga que destilaba ya un líquido pre eyaculatorio, de la garganta de mi mujer y se acomodó entre sus piernas abiertas. Por Dios!!!!! Iba a penetrarla en mi presencia !!! Y ella se lo iba a permitir !!!

Dicho y hecho!!! Mi esposa agarró el erecto pene del tipo y colocó su negra cabezota a la entrada de su lubricada vagina.


-"Métemela ya, mi amor, que quiero sentirla adentro!!! - susurraba ella levantando sus caderas para recibir la estocada.

El tipo empujó hacia dentro y se la fue metiendo poco a poco. Sofía cerró los ojos y se mordió los labios al sentir el torpedo de carne abrirse paso dentro de ella. Nunca la habían penetrado tan profundamente y pensé que lo iba a detener, pues parecía que semejante verga no cabía en su estrecha rajita, pero por el contrario, el placer que estaba sintiendo hizo que colocara sus manos en las caderas de él atrayéndolo hacia ella hasta que el tipo se la incrustó por completo, dibujando en el bello rostro de mi esposa una expresión de triunfo sexual. Y yo sentía una morbosa sensación.... otro hombre estaba dentro de mi esposa!!!!!

Inmediatamente Joseph empezó bombear en su estrecha raja metiendo y sacando el largo pene y sus cuerpos se acompasaron en profundos vaivenes, buscando el ansiado orgasmo. El tipo arremetía con su pelvis, el diminuto pubis de mi esposa, al tiempo que ella le cruzó sus piernas por las nalgas de él, buscando una mayor penetración. Mientras tanto sus labios se buscaron y comenzaron a darse apasionados besos de lengua


Me acomodé a mirar bien y pude observar como su dilatada rajita alojaba por completo el brillante pene mojado con los jugos de ella, dejando afuera sólo sus huevos cargados de leche y próximos a vaciarse en sus ovarios.


- "Uyyyy !!!... dame más verga, coño...!!! ....assssii...!!!....hasta el fondo ...!!!!"- Pedía Sofía mientras Joseph, se la enterraba hasta el fondo y sintiendo venir un tremendo orgasmo, pues el tipo le estaba entrando hasta donde nunca le habían llegado


-"Así, mi amor, métemela toda !!!! Quiero sentirla bien adentro.....aaaahhhhh!!! que ricoooooo!!!!!! "- le decía mi mujer bajo sus labios mientras sus jugos le inundaban su vagina, mojando la verga de Joseph, que entraba y salìa completamente brillante.


Aquella escena me puso la verga bien dura, viendo como mi esposa se entregaba a aquel desconocido que se gozaba su cuerpo. Sentí una extraña sensación de celos y morbosidad al verla cómo disfrutaba haciendo el amor con este tipo y también me preocupaba porque ni Joseph tenía puesto condón ni Sofía estaba usando ningún tipo de anticonceptivo y podía embarazarla, pero aquello no parecía importarle a mi esposa en ese momento, pues estaba irreconocible, jadeando bajo el cuerpo desnudo del tipo que ahora se dedicaba a darle lamidas y ligeros mordiscos en los brillantes pezones de mi esposa y luego se los metía en la boca mamándoselos, provocando en ella intensas oleadas de placer.


-"Que ricas tetas tienes!!!...." – le decía mientras se las chupaba


- "Mámamelas, son todas tuyas...!!! ....aaahhhh..!!!...."- seguía susurrándole mi mujer, con los ojos completamente en blanco, mientras movía sus caderas intensamente al encuentro de los densos bombeos del hombre, que sacaba su chorreante pene, bañado por los jugos de ella y volvía a clavárselo hasta los mismos cojones que rebotaban contra sus nalgas


Pronto, sus sudorosos cuerpos, adquirieron un ritmo enloquecedor. Sofía levantó sus piernas hacia él, colocándoselas sobre los hombros, dejando su vulva completamente de frente a las embestidas del tipo y sus caderas empezaron a vibrar al compás de movimientos más rápidos. El tipo metía y sacaba su larga verga a toda velocidad en la lujuriosa raja de mi esposa, que ahogaba sus gritos en débiles sollozos, al tiempo que sentía venir otro orgasmo voraz.


- " Ohhhhhhh.... me voy a venir !!!!! ........ me vengooooooooo!!!!.... dame tu leche.... toda dentro de mi..........yaaaaaaa!!!!!!"..... – gimió Sofía.


- "Tomaaaaaaa !!!!!!!!!! cabrona!!!!!!.... cogela.... aaaaaahhhhh....!!!!!!" - gruñó el tipo y se contrajo contra las caderas de mi esposa, mientras sus pelotas descargaban su espesa y caliente leche en lo más íntimo de sus entrañas.


Sus bocas se unieron fundiéndose en un largo y profundo beso y sus cuerpos se sacudieron simultáneamente durante varios minutos con los espasmos de tremenda venida, hasta que no quedó una sola gota de líquido en los testículos del hombre, mientras los gemidos de ella se ahogaban bajo los labios de Joseph, que aplastaba su cuerpo contra el de mi mujer en los últimos movimientos de semejante sesión de sexo que acababan de tener.


Luego permanecieron abrazados descansando, mientras se acariciaban mutuamente y noté cómo los jugos de ambos salían de la empantanada vagina de mi esposa, corriéndole por los muslos y las nalgas hasta mojar las sábanas.


-"Mi amor que polvo tan espectacular!!!! ....Nunca había sentido tanto placer haciendo el amor !!!! - Decía Sofía – Que verga tan rica y grande!!!...casi me atraviesas toda!!!....No me la saques todavía...!!!!


-"Y tú también eres salvaje!!!! Tienes una raja bien profunda y sabrosa.....!!!!! – Le decía él sin dejar de besarla.


"Chúpamela otra vez, que quiero sentir tus deliciosos labios enroscarse alrededor de mi verga !!! - Rugía el tipo sacando su tremendo cipote de la empantanada vagina de mi mujer y acercándolo a su boca.


No quise ver más...Mi corazón latía fuertemente de la impresión al verla disfrutando como nunca antes de semejante sesión de sexo y con un extraño.

Así que salí con sigilo de la habitación y me volvía acostar en el sofá, imaginando los juegos sexuales que seguían haciendo y me dormí nuevamente.


Cuando desperté ya eran casi las 10 de la mañana. Entré a la habitación y observé que Joseph, se había ido y mi esposa estaba desnuda en la cama, profundamente dormida.


Me acosté a su lado y Sofía se despertó abrazándose a mí. Nos besamos y empezamos a acariciarnos.


- "Mi amor, quiero que me lo hagas tú ahora....Métemela ya!!!"- Me pidió ella, mientras yo me quitaba la ropa y de inmediato la penetré.


Tenía su vagina suave y lubricada. La sensación de placer fue indescriptible al sentirla aún con la leche del otro macho dentro de ella. Empecé a bombearla, mientras ella me ofrecía sus labios y comencé a besarla larga y profundamente. Su cuerpo era mío nuevamente a pesar de que hacia un rato otro tipo había disfrutado de ella y de sólo pensarlo me vine en un tremendo orgasmo, vaciando mi leche en su rajita y revolviéndola con la de Joseph.

Nos quedamos recostados hasta el mediodía conversando sobre la experiencia y después nos duchamos, nos arreglamos y bajamos a almorzar.
summercarlos

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# Posted: 26 May 2006 03:21:27
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Relato 4:

Mi pasión por un futbolista negro.


A regañadientes asistí ese domingo al estadio. Mi novio es un fanático del fútbol (soccer) y para él era casi sagrado acompañar a su equipo cada vez que este juega en la ciudad. En otras ocasiones ya me había pedido que lo acompañara, pero siempre encontré la disculpa perfecta para no hacerlo, pues me moría de tedio el ver a 22 hombres correr detrás de un balón. Sin embargo y para complacerlo, ese día accedí a su petición.

El transcurso del partido fue tal como me lo había imaginado, sólo alterado por el gol que marcó el equipo local, lo que despertó la emoción de todos sus seguidores, incluyendo claro está, a mi novio, quien me explicó que con ese triunfo, el equipo de sus amores lograba pasar a la otra fase del campeonato. La euforia colectiva llevó a que los seguidores se desplazaran hasta la entrada a los camerinos que ocupaba ese equipo. Hasta allí los acompañé, y fue precisamente allí donde comienza mi perdición.

Los jugadores entraban exaltados y bastantes emocionados, cuando lo vi venir. Era el único que se mostraba sereno y esa serenidad fue lo primero que hizo que me fijara en él. Se aproximaba caminando despacio, sobresaliendo dentro del grupo por su imponente figura. -debía medir aproximadamente 1.83 metros y no tenía más de 28 años- y justo cuando pasó por delante del grupo de los seguidores, se despojó de su camiseta y pude comprobar lo que ya adivinaba desde que esta se le pagaba a su cuerpo por efectos del sudor. Era el cuerpo más hermoso que había visto de un hombre. Aunque no tengo perjuicios raciales, nunca me había sentido atraída por un negro, a pesar de haber oído a mis amigas hablar maravillas de ellos, pero tal vez esto se debía a las pocas oportunidades de estar cerca de uno. Este me impactó desde ese momento. Tenía la cabeza rasurada por completo, lo que le daba un toque mucho más exótico, y su pecho dejaba ver todo el trabajo físico que debía realizar para desempeñar su trabajo como defensor central de ese equipo, al cual había llegado hacía poco, según me enteré después. Sus brazos y sus piernas debían haber sido sometidas a un trabajo muy fuerte de gimnasio para tener ese grosor y esa perfecta definición de sus músculos, aunque también me dicen que los negros tienden a desarrollar sus músculos de manera natural.

Pues bien, no me lo pude sacar de mi cabeza. Esa noche en la intimidad de mi alcoba al despertarme excitada soñando con ese hombre, no tuve más remedio que masturbarme trayéndolo su imagen a mi mente. Lo hice en varias ocasiones en donde me imaginaba que ese macho me cabalgaba sin piedad. Definitivamente me obsesioné con ese negro, que para mí representaba el ideal del hombre que inconscientemente había deseado.

Mi desesperación llegó a tal extremo que me dediqué a seguir sus movimientos en mi coche desde la sede del equipo, en donde diariamente entrenaba y averiguar más sobre él. Fue así como pude saber, precisamente por mi novio, que se su nombre era Luis Carlos y por llamadas telefónicas que hice al Club, me enteré que aunque era casado, su esposa no vivía con él en la ciudad, y también pude darme cuenta que acostumbraba frecuentar un bar, en donde iba de vez en cuando a escuchar música y a beber unas cuantas cervezas.

Un día me propuse abordarlo y fue así como me vestí de manera muy sugestiva con una minifalda, resaltando mi cuerpo, que modestia aparte, lo tengo muy bien cuidado por mi rutina diaria de ejercicios, los que me han permitido mantener muy tonificadas mis piernas. Ese día dejé suelto mi cabello rubio que caía sensualmente sobre mis hombros. Me había hecho a la idea de que ese día no se me escaparía, y previendo lo que pudiera pasar, opté por tomar un taxi y dejar el mi auto en casa.

Al ver su auto estacionado frente a la taberna, pude comprobar que ya se encontraba allí. Mi corazón palpitó más rápido de lo normal al verlo sentando en la barra con una botella de cerveza en la mano. Llevaba puesta una camisa que dejaba percibir esa magnífica anatomía y unos vaqueros ajustados que resaltaban su redondeado y firme trasero. Me ubiqué diagonal a él y pedí un cóctel, y empecé a degustarlo de una manera muy sensual, esperando que él se fijara en mí. En ese punto ya mis jugos vaginales estaban comenzando a mojar mis bragas con sólo observar ese monumento. Él debió darse cuenta de mi coqueteo, pues al poco tiempo envió al mesero con otra copa de la que estaba tomando. Al sonreírle en señal de agradecimiento, se desplazó hasta donde yo estaba y me pidió permiso para sentarse a mi lado, que era precisamente lo que yo estaba esperando. Comenzamos a conversar sobre temas muy triviales, pero a medida que el lugar comenzó a llenarse de personas, el ambiente se ponía más intenso y nuestra cercanía indicaba que se estaba rompiendo el hielo. Le hice creer que no sabía quién era él, sin que sospechara las veces que en mis pensamientos me hizo el amor de manera desenfrenada.

Me pidió que bailara con él y no dudé un minuto en aceptarlo. Era una de esas canciones que invitan a la cercanía corporal y desde que me pasó su mano por la cintura, pude percibir por mi instinto que estaba frente a un animal sexual. Lo pude percibir casi por el olor, me imagino que es casi lo mismo que siente la hembra frente al macho en el reino animal. Su proximidad me excitaba de tal manera que con todas mis fuerzas deseé que me apretara a su cuerpo. A medida que transcurría la canción, mis deseos se iban haciendo realidad y fue así como en un momento, su pelvis estaba pegada a mi cuerpo y los movimientos que realizan los negros cuando están bailando y que yo sólo había visto en la tele, acrecentaron más mi excitación. Pude percibir, cómo su tronco quería salirse por la tela de su pantalón, traspasar mi falda y devorarme en ese momento. El roce que me estaba proporcionando en mi conchita, me puso a mil y él sabía lo que estaba logrando.

Al cabo de dos cócteles más y de bailar otras piezas, le pedí, casi le supliqué, que nos fuéramos a un sitio más tranquilo, donde pudiéramos estar sin ser molestados. Salimos rápidamente de allí con rumbo a su apartamento. El licor, junto con la brisa que entraba por las ventanas de su coche ocasionaban en mí oleadas de placer, que Luis Carlos hacía aumentar cuando separaba mis bragas para introducirme su grueso y negro dedo por mi cuquita, que destilaba gran cantidad de jugos, los que él lascivamente chupaba introduciéndose luego el mismo dedo a su boca. Yo por mi parte no aguanté más y puse mi mano en su bulto, masajeándolo y tratando de adivinar su dimensión, lo que no era muy fácil debido a lo apretado de su pantalón.

Tan pronto llegamos al parqueadero en el sótano de su edificación, desabotoné rápidamente sus vaqueros liberando esa masa que estaba ansiosa por conocer. La sorpresa fue mayúscula, pues aunque sentía esa barra en mi vientre, nunca hubiera podido imaginar lo grande, gruesa y hermosa que era, y su color le añadía un toque más a esa maravilla. No resistí más y como pude me introduje ese carbón en mi boca chupándoselo como si fuera lo último que iba a hacer en mi vida. Sentía ese calor de macho recorrer mi cavidad bucal, mientras él provocado por la excitación, intentaba hundir más profundo su herramienta en mi boca mientras con su dedo continuaba masajeando mi huequito y provocándome un placer que nunca imaginé sentir. En su preciosa verga comencé a sentir un sabor algo salado de sus líquidos preseminales los que junto con ese olor de macho que se desprendía de sus testículos, me estaban enloqueciendo.

Él detuvo mi labor con una tierna caricia en mi cabeza, indicándome que estaba próximo a venirse y quería que esa primera venida fuera dentro de mi gruta, por lo que subimos a su apartamento, besándonos de una manera muy apasionada en el ascensor, repitiéndome a cada rato lo hermosa que yo era.

Al cruzar la puerta sentí cómo la fuerza de ese hombre se quería salir por sus poros. Con un frenético abrazo me tiró sobre su cama y continuó besándome de una manera grandiosa. Sentí su lengua recorrer sin pudor cada centímetro de mi cuerpo y llegar hasta los puntos más íntimos de mi ser. Todavía vestido se deshizo de cada una de mis prendas, dedicando una especial atención a mis grandes tetas, que saboreó como el más rico manjar con sus grandes labios de negro. Nunca me había sentido tan deseada y el calor que se desprendía de su ser me arropaba, sintiendo esa pasión y energía de sus ancestros africanos. Fue así como llegué a mi primer orgasmo que provocó que me contorsionara sobre esa cama como si fuera una estrella de circo y mis jadeos pudieron haberse oído en todo el edificio.

Le pedí que me dejara desvestirlo. Casi que arrancándosela le quité la camisa y con la punta de mi lengua juguetee con sus pezones que estaban enmarcados por unos perfectos pectorales por donde resbalaban las gotas de nuestro sudor. Él de pie y yo arrodillándome, pasé por sus bien formadas abdominales, hasta desprender uno a uno los botones que aprisionaban esa negra verga. Al caer el pantalón, por la luz que provenía del baño de la habitación, pude observar que traía puesto unos bóxer blancos que contrastaban deliciosamente con su negra piel. Por la parte superior salía la cabeza de ese enorme animal y al bajárselos pude apreciar ahora sí, en toda su dimensión la verga que me marcaría mi vida. Debía medir unos 22 a 24 cm, y su grosor provocaba miedo. Él lo percibió así y para tranquilizarme me dijo que si la ensalivaba bien, no me iba a hacer daño. Procedí a meterme nuevamente ese monstruo en mi boca, haciéndolo jadear de placer, el cual aumentaba, cuando le pasaba suavemente mi lengua por su cabeza descubierta de color marrón y por sus bolsas, que las tenía rasuradas, lo que hacía más agradable mi labor.

Le rogué que me penetrara pronto y sin contemplaciones, pues mi chochita a esa altura pedía ser atendida por esa majestuosa pija ya que nunca había probado nada igual. Me tendió sobre su cama y como todo un maestro me estuvo provocando, introduciéndome sólo unos pocos centímetros y no avanzaba así yo se lo suplicara. Después de un rato en donde ya no aguantaba más, de un solo golpe me la clavó todita, haciéndome que diera un grito de dolor, pero él se mantuvo quieto, sin moverse hasta que yo me acostumbrara a esa vergaza. Al sentir que el dolor inicial se fue cambiando por muestras de placer, comenzó a bombearme de manera salvaje, como me imagino lo hacen los africanos con sus mujeres. Yo le pedía que me diera más, que me hiciera sentir la mujer más feliz esa noche. No demoré y allí tuve mi segunda venida. El roce de esa cabezota en mis entrañas estaba acabando conmigo, sin embargo él no se detuvo ante mi reacción orgásmica, antes por el contrario, esto hizo que aumentara sus embestidas y apoyando mis caderas en el borde de la cama y él sobre mí con las piernas en sus hombros, estuvo dándome verga por casi media hora hasta sentí una violenta descarga de su leche caliente que me inundaba por dentro. Nunca había visto a ningún hombre reaccionar con el placer de una venida como lo hizo Luis Carlos. Se veía que de verdad sentía su papel de macho dominador. Fue espectacular.

Descansamos yo recostada sobre su fuerte pecho, y él acariciándome los cabellos y repitiéndome lo delicioso que había estado. Era una persona que además de tener un físico como el que tenía, era además muy dulce y cariñoso. En ese estado nos dormimos abrazados.

En la mañana cuando sentí entrar los primeros rayos del sol a la habitación, desperté y lo vi dormido en un estado felino, tan sensual y con la verga en reposo, pero igual de provocativa, decidí no dejar las cosas así y me puse a la tarea de levantar nuevamente ese objeto de mi placer a punta de suaves lengüetazos y rápidamente y sin que Luis Carlos se despertara del todo, me subí sobre él y la introduje en mi huequito nuevamente. Mis movimientos desenfrenados hicieron que él despertara definitivamente, y agarrándome la cintura con sus manazas siguió el ritmo de mis cabalgadas. Lo tenía integro dentro de mí y el sonido que provocaba el roce de mis nalgas en sus bestiales huevos, hizo que nuevamente me viniera cayendo en brazos de mi negro amante. No fue condescendiente esta vez y de un brinco me hizo colocar en cuatro patas para clavarme al estilo perruno por mi almejita. La escena tuvo un aditamento nuevo y que por la oscuridad de la noche no había apreciado y fue un espejo pegado a la pared que reproducía la imagen por demás excitante, de un negro clavándole su verga a una rubia como yo. Al ver nuestro cuadro reflejado no tuve más que excitarme aún más y pedirle que me echara esa leche que estaba por venir en mi boca, para ver cómo se resbalaba por la comisura de mi boca. Alentado por esa petición Luis Carlos sintió próxima su venida y así me lo anunció y retirando su verga de mi gruta, me apuntó con ella a la boca y yo evitando que se me fuera a perder una sola gota de ese líquido por tanto tiempo deseado, me la introduje totalmente en mi boca, para disfrutar plenamente de ese manjar.

Ese día hice realidad una fantasía, nacida más por el azar que por cualquier otra cosa. Desde esa ocasión continuamos nuestra relación de manera clandestina, pues tampoco me interesaba terminar con mi novio, hasta que Luis Carlos fue contratado por otro equipo de otra ciudad. Y desde ese día despertaron en mí dos pasiones: la pasión por el fútbol, a tal punto que soy yo la que le pide a mi novio que me lleve al estadio cuando ese equipo viene a jugar a mi ciudad, ante su extrañeza, y la pasión y el deseo por los hombres negros.

Dedicado a Luis Carlos P, el dueño de mis mejores orgasmos.
summercarlos

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# Posted: 26 May 2006 03:22:56
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Relato 5:

EL HIJO DEL JARDINERO
Hetero, infidelidad. Siempre había deseado ser amante de un hombre de color. Al verle en su jardín decidió cumplir su sueño.



Mi esposo y yo acostumbramos pasar cierta temporada del año en nuestra casa de campo. Allí acudimos para alejarnos de las tensiones que representa nuestra vida en la ciudad.

Es un lugar acogedor y especialmente caluroso en septiembre, Por eso siempre escogemos esta fecha para estar allí. Este año nuestros dos hijos no quisieron acompañarnos, y decidieron quedarse en casa de sus primos. Tengo 35 años y por mi dedicación de muchas horas al gimnasio tengo un cuerpo muy admirado. Soy trigueña clara y mi mayor fortaleza son los pechos y mi trasero que se conservan como los tenía a mis 22 años. Modestia aparte soy una mujer que provoca admiración entre nuestros amigos y despierta la envidia de sus esposas.

Ese día me encontraba descansando en mi cama, había dormido más de lo normal, pues mi esposo 2 días antes tuvo que regresar a la ciudad para atender asuntos de la empresa de última hora. Nuestra relación no pasaba por su mejor momento y la noche anterior estuve hasta altas horas pensando en ello.

Me desperté por los ruidos que provenían del exterior. Nuestra casa se encuentra alejada de la de los mayordomos y separada por un extenso y hermoso jardín cuidado por Pedro, el jardinero que por casi 10 años se ha ocupado de esta labor.

Pedro es un hombre mayor, reside en el pueblo cercano, y es de raza negra. Es alguien que siempre ha gozado de nuestro aprecio. Al asomarme a mi ventana con la intención de saludarlo, me llevé una gran sorpresa al darme cuenta que quien podaba el jardín no era él sino un muchacho de unos 25 años aproximadamente. El chico no me vio, por lo que aproveché para espiarlo tras la cortina. La verdad era una escultura viviente: de 1,80 cm de estatura, con el torso desnudo que dejaban ver unos músculos que sin ser exagerados, estaban marcados aparentemente por el desempeño de arduos oficios del campo, sus brazos parecían un roble, y sus piernas se adivinaban potentes a través de unos pantalones raidos que llevaba puestos para cumplir con su trabajo. Lo que más me impactó fue su color ébano.

Debo confesar que aunque nunca había tenido sexo con un hombre negro, siempre me había sentido deseosa de hacerlo, pues una amiga decía que eran excepcionales amantes. Bajé a tomar el desayuno e indagué con la empleada doméstica por nuestro jardinero Pedro y su ausencia en esa oportunidad. Me manifestó que este no había acudido por encontrarse enfermo y en su lugar había enviado a su hijo Armando que en ocasiones lo reemplazaba.

Subí nuevamente a mi habitación a tomar un baño, sin dejar de pensar en el hijo de Pedro. La regadera de la ducha presentaba problemas de fuga de agua. Al bajar nuevamente quise buscar un acercamiento con él y decididamente fui a preguntarle por la salud de su padre. El chico algo tímido me saludó amablemente y me explicó que Pedro había tenido un pequeño accidente doméstico, pero que la próxima semana estaría de vuelta a sus actividades.

De cerca Armando era más atractivo de lo que me imaginaba. Su sonrisa era especial, sus dientes blanquísimos eran perfectos. Tenía una mirada penetrante y sus grandes ojos se achicaban graciosamente cuando sonreía. Las gotas de sudor caían sobre su pecho desnudo y el olor de su sudor me excito sobremanera Me despedí de él y al caminar hacia la casa, pude sentir como ese hombre admiraba mi trasero, que se detallaba perfectamente por el vaquero ajustado que llevaba puesto.

Necesité hacer unas compras en el pueblo, tomé el auto y al salir recordé la fuga de agua de la regadera. Cuando pasé cerca de Armando le pregunté si sabía hacer trabajos de fontanería. Me respondió que sí y que estaba a mis órdenes. Le pedí que entonces me revisara la conexión de la regadera de mi habitación, el solícito me dijo que lo haría tan pronto terminara de podar el césped. Le dije que solo regresaría hasta la noche, por lo que pregunté si había algún problema en venir después de las 8 pm. Me respondió que no había ninguno.

Rápidamente salí de la estancia al sentirme turbada por las miradas de Armando a mis pechos, y esto sorprendentemente, me excitó.

La verdad, mi pensamiento en todo el día no tuvo un motivo diferente a aquel muchacho. Al regresar, pude observar que la servidumbre ya no estaba en la casa. Solo Armando me esperaba sentado cerca de la puerta de entrada. Lo saludé y le agradecí que hubiera venido. Me ayudó con los paquetes de compra s y los llevó hasta la cocina mientras yo acomodaba unas cosas en mi habitación. El calor de esa noche era insoportable, por eso pude entender que Armando solo estuviera vestido con una camisa sin mangas y unos shorts bastante ajustados.

Lo conduje hasta mi habitación que quedaba en el segundo piso de la casa y le enseñé la fuga. Le pedí que me disculpara mientras organizaba los alimentos en la cocina. Al rato subí y encontré a Armando despojado de la camisa y realizando el trabajo solicitado. La imagen fue excitante: Su espalda ancha sus músculos se marcaban a cada movimiento. Su trasero ajustado y prominente, parecía querer salirse de esos cortos pantalones.

La luz de la bombilla hacía resaltar el sudor de su cuerpo lo que le daba un aire de macho salvaje que me puso a mil. Instintivamente me acerqué a él y comencé a acariciar su espalda. Armando reaccionó con sorpresa dejando caer la herramienta que tenía en la mano, y al darse vuelta nuestras caras quedaron frente a frente. Tomé la iniciativa y lo besé frenéticamente. Sus fuertes brazos me abrazaron como nunca antes alguien lo había hecho.

De un momento a otro sentí que me enloquecía. El mareo que producía mi excitación se agudizaba cada vez más y el placer que estaba sintiendo era indescriptible. Armando me acariciaba la espalda y la cabeza. Metía sus dedos por entre mis cabellos, haciéndome sentir en el cielo. No decía una sola palabra. Sus manos se posaron en mis tetas y las apretaba de tal manera que me producían un placentero dolor. Como pude desabroché su pantalón. Para mi sorpresa no llevaba slip.

Metí mano a su trasero y acaricié esas duras nalgas. Él hizo lo mismo conmigo. Sus fuertes manos me envolvían toda. Me desnudó por completo y comenzó a besarme y morderme los pezones. Mi excitación iba en rápido aumento. Me dijo al oído que desde pequeño me había deseado en silencio, que muchas de sus fantasías juveniles las había tenido conmigo. Comencé a besarle ese pecho que tanto me había gustado. Y fui bajando lentamente sin atreverme a mirar lo que persistentemente rozaba mi vientre. Sus tetillas parecían unas pequeñas nueces y yo las mordía dichosa. Su pecho no tenía un solo vello y mi lengua disfrutaba con ese sabor salado de su sudor. Al llegar a su pubis pude ver un hermoso animal, lo más bello que había visto en mi vida.

Un pedazo de carbón de unos 22 cms a punto de reventar. Nunca había visto una erección como esa: Que dureza!!! que fuerza!!!. Lo agarré en mis manos y cuando me disponía a introducirlo en mi boca, me detuvo. Me dijo que quería que probáramos como había quedado la regadera y que nos bañáramos juntos.

Con lo caliente que estaba no quería detenerme pero quise cumplir su deseo. Terminó de desvestirme y abrimos la ducha cayendo sobre nuestros cuerpos el chorro de agua que calmó momentáneamente ese calor de aquella noche. El jabón pasaba de mis manos a la suya para asearnos mutuamente cada parte de nuestros cuerpos. En esas estuvimos un buen rato. Mi mano se encargó de enjabonar ese monstruoso aparato y sus grandes bolas.

Cuando salimos nos secamos uno al otro y rápidamente caímos en la cama. Mi deseo no daba espera e inmediatamente me metí ese carbón en mi boca. Saboreé sus líquidos y me tragué un gran pedazo de esa verga negra. Hacía un gran esfuerzo por tenerla completamente en mi boca pero lógicamente no era posible. Con mis dientes comencé a morderle la gran cabeza púrpura lo que al parecer aumentó su excitación, pues comenzó a retorcerse en la cama como una víbora. Me pidió mi coño. Me dijo que quería sentirlo en su boca.

Lo complací inmediatamente y dándole vuelta lo coloqué en su cara, en un perfecto 69. Su lengua rea maravillosa. Me llevaba a los extremos más insospechados del placer. Entraba con una facilidad pasmosa y sus dejos jugueteaban en mi vagina. Me tomó la pepita con los labios y la chupó diestramente por unos buenos minutos lo que hizo que yo saltara en su cara con mi primer orgasmo de esa noche. Le agarraba la pija como si no quisiera que se me fuera a ir nunca. La lamí enterita y en uno de esos lengüetazos le toqué el ojo del culo. Ese hombre dio un respingón que casi me bota de la cama.

Me dijo que nunca nadie lo había tocado por allá pero que la sensación le había gustado. Me dijo que siempre había pensado que eso era cosas de g y no lo había permitido, pues se consideraba un macho a todo dar. Inmediatamente me volteo colocándose sobre mí. De un solo golpe recibí su palo entre mis piernas, el que se deslizó suavemente debido a mi grado de excitación. Parecía un salvaje. Que hombre más apasionado, respiraba profundamente y emitía un ruido excitante cada vez que me envestía. Colocó una de mis piernas en su hombre, para que lo sintiera mejor, como si no fuese suficiente con esos 22 cm taladrándome de la forma en que lo estaba haciendo. Agradecí que la casa de los empleados estuviera retirada pues mis gritos de placer iban aumentando a cada arremetida. Recibí una ración de verga como nunca en mi vida, me sorprendía la capacidad de aguante de Armando, pues llevaba dentro de mí más de 30 minutos en los cuales yo ya llevaba otros dos orgasmos interminables.

Me decía obscenidades en mi oído, que tenía la cuca más rica que hubiese probado, que era estrecha y le daba mucho placer, que sintiera como su verga me taladraba, que mirara como mi chochito blanco se tragaba su polla negra, que siempre había soñado con clavarme su estaca, etc, etc, y eso me calentaba muchísimo más. Era hermoso ver ese contraste de nuestras pieles. Entendí cuan bellas son las relaciones interraciales. Cada envestida era como un fuerte fogonazo que me quemaba las entrañas. Le pedí que me echara su leche en las tetas, que quería sentir ese calor en la zona de sus deseos. Eso al parecer lo excitó tanto que anunció su venida con unos gritos impresionantes. Alcanzó a sacarla para descargar su torrente en mi pecho y caer pesadamente sobre mí. Su espesa leche quedó entre nuestros pechos y comenzó a desparramarse sobre la cama. Le besé como muestra de agradecimiento por ese gran polvo.

A pesar de la venida, su verga no perdía tamaño. La besé y comencé a limpiarla de nuestros jugos. El sabor era indescriptible. Sus jugos tenían un sabor más penetrante que el de mi esposo. Estando en esas nos quedamos dormidos con mi cabeza en su fuerte pecho. Al despertar media hora más tarde, Armando me acariciaba y besaba tiernamente mi cabeza. Tenía una fuerte erección. Me dijo que estaba esperando que descansara un poco pues la faena iba a continuar. Me pidió que lo cabalgara. Tomó su gran miembro y comenzó a introducirlo lentamente en mi cuquita.

Poco a poco me fui tragando todo ese animal hasta hacerlo desaparecer totalmente. Sentí un poco de dolor pero con la posición que tenía pude adaptarme rápidamente a su verga. Comencé a saltar sobre esa palanca que además era mi eje. Me apretaba fuertemente las nalgas y las envestidas fueron aumentando. Ese gran palo me estaba llevando a un nuevo orgasmo, sintiendo que mi excitación iba en aumento, me tomó con sus dientes mis pezones y comenzó a morderlos suavemente. Esto hizo que explotara con la misma intensidad que los anteriores orgasmos, dando alaridos de placer.

Me pidió que me pusiera a cuatro patas pues quería ahora ser él quien me cabalgara, me llamó su yegüita blanca y poniéndome al borde de la cama comenzó un nuevo ataque a mi gruta. Colocó sus pies sobre la cama y realmente parecía que estuviera siendo penetrada por un caballo. Esa posición nunca la había hecho y las sensaciones que me produjo fueron únicas. Armando saltaba sobre mí como un poseso y sus jadeos advirtieron que estaba por venirse. Alcanzó a sacar su pene para regar mi espalda con su caliente leche. Fue una venida increíble.

La cantidad de leche derramada no tenía igual. Era realmente un animal. Se desplomó sobre la cama y tomando tiernamente su mano agradecí por la gran noche que me acababa de dar. Me dijo que se iría, pues no quería levantar sospechas entre los empleados que estaban próximo a despertarse. Le hice prometer que vendría la próxima noche, pues mi esposo solo llegaba dos días después. Lo acompañé a la puerta y lo despedí con un beso apasionado y le agarré suavemente su miembro que ya estaba flácido. Me metí nuevamente en mi cama esperando el amanecer. Al despertar estaba dichosa, a tal punto que mi empleada doméstica me preguntó a que se debía mi buen humor. Ese día quise descansar en mi cuarto, esperando que fuera la noche para estar nuevamente en los fuertes brazos de Armando.
summercarlos

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# Posted: 26 May 2006 03:27:24
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Relato 5: (el dolor de cabeza con los inmigrantes brasileños)

Mi esposa Florencia


Me llamo Guga, soy de Buenos Aires y estoy casado con Florencia, Flor. Eella es una linda chica, bajita, de nada más que 1.50 de altura, morocha de pelo lacio y tez blanca, ojos color miel y muy lindo cuerpo. Esta apenas rellenita pero le queda hermoso, tiene un culito gordito y tetitas chicas con pezonez muy rosados, pero lo más hermosos es su conchita: carnosa, muy estrecha y sobre todo –porque yo le pido que la use así- muy peluda, formado un triángulo de pelos negros, una mata hermosa que me vuelve loco.

Estamos casados hace un año, y nos llevamos muy bien, ella aún, con sus 28 años está estudiando en la facultad la carrera de pasicología, y yo trabajo de vendedor.

Tenemos relaciones una vez por semana promedio, siempre via vaginal, un par de veces se la metí en el culo pero no le gusta, le duele mucho a pesar de que mi verga es pequeña, 12x3. Si embargo hay posiciones que por la concha también de dolía, dada su estrechez vaginal,

Todo iba bien, hasta que pasó lo que les contaré a continuación.

Mi suegra tenía que hacer una reforma en su casa –tiene una hermosa casa en Palermo- y como trabaja de abogada, le pidió a Florencia si podía ir durante una semana por la tarde a recibir al pintor. Ella no estaba trabajando y entraba a la facultad recién a las 8 de la noche, por lo cual no tenía problemas en hacerle ese favor a su mamá.

-Quedate tranquila mamá ¿a qué hora tengo que ir?

-Mirá, el pintor llega a las 2 de la tarde y termina a las 6.

-No hay problemas mami, mientras trabaja yo estudio un poco y por ahí Guga me pasa a buscar a la salida del trabajo para llevarme a la facu, quedate tranqui ma.

-Gracias hijita, sos un amor.

Esa conversación fue el domingo a la noche, así que Flor me informó de lo que le había pedido su mamá y me dijo si la pasaba a buscar para llevarla a la facultad. Yo salgo de trabajar a las 6 de la tarde, así que no había problemas.

El lunes me fui a trabajar y Florencia se quedó en la cama y me dijo que la llame a lo de la madre después de las 2 que iba a estar allá estudiando mientras el pintor trabajaba.

La llamé a eso de las 3.30 de la tarde y me atendió.

-Hola amor, ¿como va todo?

-Bien Flor, con mucho trabajo, ¿vos?

-Acá estoy, estudiando y esperando que el pintor termine.

-¿Todo bien con el pintor?

-Si, es callado el monstruo.

-¿Como?

-Si, si llegás antes de que se vaya te vas a asustar, mide más de 2 metros de altura y es negro como el carbón... cuando le abrí la puerta casi me muero del susto. Pero parece buen tipo.

-Quedate tranquila amor, después paso.

Quedó allí el comentario. Cuando llegué a las 6.20 la veo a Flor en la puerta que estaba despidiendo al pintor y le hacía señas como que se veían mañana. De lejos lo vi al tipo al lado de Florencia y su altura era impresionante, mucho más al lado de una mujercita tan chiquita como Florencia. Llegando a la casa me cruzo con el negro enorme a quien le hago un saludo con la mano, apenas me saludo.

Cuando entro a la casa Florencia me saluda con un beso en la boca

-Hola amor ¿como te fue?

-Bárbaro, ¿a vos?

-Bien, el pintor recién se va

-Si, lo vi, es una mole como me dijiste.

-Viste, nunca me paré cerca de alguien tan alto, me sentía una pulguita. Me llevás?

-Si, vamos

Me dio un poco de morbo, por un segundo me imaginé a Florencia con el negro brasilero, pero mi mente rápidamente se olvidó del tema.

Al otro día salí antes de trabajo y fui a lo de mi suegra , a eso de las 16 horas y entré por el costado del jardín.

Por la ventana vi a Flor estudiando en la mesa del comedor, vestida con unas calzas negras, zapatillas y una remerita blanca cortita.

En eso se levanta , va a la heladera y sirve un vaso de coca-cola y va hacia el estudio, donde el pintor estaba trabajando.

Me posicioné en la otra ventana que estaba abierta y Florencia con su voz de nena le dice al negro:

-Quiere tomar un vaso de coca sr. Joao.

-Muito brigado (gracias en portugués)

Ella se quedó para al lado de él mientras tomaba la gaseosa y me percaté que Flor le miró el bulto haciendose la distraída, el negro estaba con un pantalón de gimnasia medio apretado y se veía un bulto enorme ahí abajo. Me pareció que el negro se dio cuenta, pero Florencia hacía que se rascaba la frente para ocultar hacia donde estaba dirigida su mirada, ahora sí vi que el negro la vio, pero en cuanto ella levantó la vista él ya no la miraba más a ella.

-¿Qué estudias? –preguntó el negro en media lengua

-Psicología, tengo dos examenes la semana que viene.

¿falta mucho para recibirte?

-No, este año me recibo

-Pero sos muy joven ¿cuántos años tenés?

-28 ¿y usted Joao?

-Yo tengo 47.

El negro terminó la coca y le dio el vaso a mi mujer que se fue para la cocina, me di cuenta entonces que el negro se quedó mirando la colita de Florencia, también, con esas clazas negras que se había puesto se le marcaba bien la concha gordita y las nalgas.

En ese momento, el negro siguió trabajando y Florencia se fue a estudiar,

Me agarró un poco de celos de que haya estado hablando con ese negro que la doblaba en tamaño, pero también me agarró un morbo terrible. Pensaba en lo zarpada que estuvo Florencia en mirarle el bulto, por más que este llamara la atención.

Al rato el negro terminó de trabajar, yo seguía escondido entre las plantas hacía 1 hora, y se acercó al donde Flor estaba estudiando, el comedor, y le dijo que se iba a bañar y se iba. Flor estaba sentada y le dijo que no había problema y aprovecho para hechar otra mirada al impresionante bulto que el negro tenía bajo su pantalón de gimnasia. Parecía como un pomelo grande ese bulto. El negro inventó un comentario estupido para quedarse delante de ella con su bulto a la altura de sus ojitos.

-¿Como va el estudio?

-Bien, pero todavía me falta leer mucho.

El negro se dio media vuelta para ir al baño y Florencia se quedó en la mesa tomandose la frente y suspirando por lo bajo involuntariamente por el bulto que acababa de ver.

El negro salió de bañarse al rato y se acercó a Flor, ella se paró:

-Ya se va Joao?

-Si señorita Florencia

-señora

-Uy, disculpa –dijo el negrocon su grusa voz- es que sos tan joven que pensé que eras soltera.

El le pidio que lo tutee aunque era mayor que ella y se agachó para despedirla con un beso un la mejilla.

Ella dudo, pero le dio el beso, el negro se fue.

A mi me estaba agarrando bronca a pesar que Flor le había anunciado que era casada, pero también morbo. Algo en mi quería que el negro avance para ver que pasaba. A la noche, mientras leia en la cama no podía dejar de pensar en eso.

Esa noche Fflor habló potr telefono con su amiga Mariana y le contó que estaba estudiando en la casa de la madre por el tema del pintor, yo estaba escuchando por el teléfono del comedor y ella hablaba por el de la habitación. Le estaba contando del estudio y de pronto le empezó a contar acerca del bulto que tenía el negro

-No sabes Mariana, pareciera que tiene el chocto de un caballo

Y vos andás mirando vergas por ahí?

-No seas loca, que sabes muy bien que no soy ninguna puta, pero lo que pasa es que es enorme, nunca vi nada igual, encima es un zarpado, porque me dice que soy linda y que siempre le gustaron las mujeres bajitas

Tené cuidado, porque le deben gustar las bajitas para partirles la concha como una flor .

Callate loca, no me imagino con negro enorme, además nunca fui infiel a Guga y el negro no me gusta.

Ella no se imaginaba con el negro, pero el que se empezó a imaginar la cosa era yo, además estaba con bronca porque le contaba a su amiga eso. Ees cierto que dos chicas siempre comentan esas cosas, pero estaba celoso y me hubiera gustado que me lo cuente a i también.

Al otro dia, en un arresto de locura conseguí el telefono del negro a través de mi suegra con la excusa de que un amigo quería pintar la casa. Lo llaméa la mañana y le dije que era un amigo de Florencia y sabía que ella gustaba de él, y que le había comentado a todo el mundo que tenía un bulto enorme, lo único que le pedí fue que no diga nada de esta llamada porque se enojaría conmigo, pero que le de para adelante porque la tenía en sus manos para cogersela.

El dijo que ella era casada, le dije que si, pero que estaba por separarse del marido.

Cometí un gran error, pero quería que Florencia aprendiera la lección por andar mirando el bulto del negro

Al otro día no fui a trabajar y me instalé desde temprano en la casa mi suegra.

Me escondí en el jardín hasta qe llegó Flor, estaba con una minifalda de jean y una remera blanca y zapatillas blancas con medias. El negro llegó y le dio un beso apretandole los hombros con sus manos enormes y agachándose mucho para saludarla.

Ella estaba confundida por lo caluroso del saludo.

El fue a trabajar con una sunga porque tenía que impermeabilizar la pileta y de paso para que su bulto se aún más evidente. En cuanto se quedó con la sunga florencia empezó a mirar el bulto desde el comedor y no se concentraba en la lectura.

-Que putita pensé, no deja de mirarselo.

Al rato el entró en el comedor y se sentó frente a ella en una sila con las piernas abiertas, el paquete impresionante que tenía se marcaba todo: el choto gordo me y se perfilaban dos huevos grandotes y llenos de leche de negro.

-Florencia –le dijo – me gustás mucho y se que vos también gustás de mi, se que estás casada, pero no aguanto más, quiero cogerte.

Ella le tiró un cachetazo y le dijo que era un zarpado de mierda y un negro horrible, que iba a llamar a la policía por ser tan grosero y que ella amaba a su marido.

-Ahora, te hacés la enojada, pero le contaste a tod el mundo que tengo un bulto enorme y que no dejás de mirarmelo.

Ella se quedó callada, no podía ser que Mariana la traicione, jamás contaría un secreto suyo, pero tampoco podía decir que no, era cierto.

Ella comenzó a tartamudear viendo la amenaza que se aproximaba

-EH. ESTE ......No se de qué habla...

-Hablo de que me mirás la poronga cada vez que podés y de que me parece que te voy a terminar partiendo la concha a pijazos...

-Yo me voy de acá y usted se va también, nunca más va a trabajar para mi mamá.

Ella se paró para irse pero el la agarró con un solo brazo, la fuerza que tenía era enorme como él y ella quedó inmovilizada, la trajo hacia el y comenzó a manosearla toda, ella pedía que la suelte.

-Dejeme, negro de mierda, no quiero

-Pero me la mirabas o no?

-Si, se la miré pero no quiero...

-Y vos pensas que podés hacer lo que quieras conmigo, me calentaste y ahora vas a pagar, se me para la va pensando en vos todas la noches, nunca estuve con una blanquita tan chiquita y joven y ahora quiero cogerte.

El le empezó a franelear la concha por debajo de la pollerita de jean y rápido se topó con lo pelos de su concha que tuvo que abrir para llegar a su clítoris.

Ella lloraba, estaba inmovilizada y le pajeaban la cajeta, lloraba y puteaba.

Legó a pedirle perdón por haber mirado tan alevosamente su verga, quería ver si safaba, pero el negro ya estaba muy caliente con su olor a nenita blanca.

El neo transpiraba con un olor a selva impresionante mientras le masajeaba la vagina peluda. La subió arriba de la mesa él, sentado en la silla, le sacó la pollera y la bombacha rosa que tenía puesta, y comenzó a mamarle la concha de una manera que yo nunca le había mamado.

Ver a mi mujercita, a mi Flor, a merced de ese negro enorme, cuyas manos eran grandes como todas la espalda de ella me mató, estuve por arrepentirme de todo y entrar, pero ya era tarde, si ella se enteraba que la había mandado al frente me mataba y me abandonaba, eran mejor seguir.

Ella, le pedía por favor que la dejara en paz, que le daría plata si la dejaba tranquila. Pero el negro estaba como un orangután alzado.

Estaba enloquecido con esa concha bien peluda y con labios rozados y gorditos y se sorprendió de la estrechez de ella cuando quiso meterle un dedo y ella gritó. "Si le duele el dedo, cómo será cuando le clave la verga" , pensó el negro.

Le empapó la concha y la bajó de la mesa, quedaron uno frente al otro y él la sostenía de los hombros para que no salga corriendo para lo que venía. El le seguía manoseando la cajeta mientras se frotaba su verga que parecía un tronco debajo de su sunga. Parada al lado de él ella le llegaba un poco más arriba del ombligo, así que quedó de frente a su verga cuando el negro hizo el ademán de sacarla, ella miró para otro lado

-Ahora mirás para otro lado, mirala ahora, putita

Ella miró como un acto reflejo cuando él gigantezco negro sacó de allí una poronga que la dejó con los ojos abiertos como platos y que un momento después se puso a llorar.

La verga medía como 32 centímetros y era gruesa como una botella de vino ¾ litro. Ella le dijo que no, que se iba y el le pidió que se la chupe un poco y que quedaban a mano.

Ella llorando y resoplando por ese tamaño la agarró con desconfianza con una de sus manitas, y volvió a resoplar cuando vio lo pesada que era. No hacía falta que se agache par chuparla, parada como esta la tenía a su alcance.

-No, por favor, no se la quiero chupar, me da miedo que se calientes más y me la quiera meter, y si me la mete me va a hacer mucho daño, decía ella.

-Quedate tranquila Flor, soy un hombre de palabra.

Ella dudo, pero comenzó a pasarle la lengua por el choto con delicadeza, y el aprovechó para seguir pajeandole su concha peluda, esto parecía gustarle a Florcita, porque a medida que el negro le masajeaba la concha ella se la lengueteaba con más cariño. Siempre con delicadeza, ella le pasaba la lengua, no podía metersela la boca por nada del mundo.

Al rato el negro la tenía más dura aún, y Florencia a cada rato paraba para mirarla como cada vez que ella paraba de chupar estaba más dura y más grande, hacía señas de que no con la cabeza al negro, sabía que cada vez estaba más grandota, la tenía que sostenerla con las dos manos, las bolas también se hinchaban cada vez más, eran del tamaño de dos pomelos enormes y Florencia también se percató de esto. Paraba de pasar su lengua por el negro troncazo, miraba hacia el piso pensativa, y volvía mirar con cara preocuopación la dureza y tamaño descomunal de ese choto. Llegó a medir 34 cmtrs. Estaba dura, babeada por la dulce lenguita de Flor y con las bolas llenas de leche caliente, la concha se Florcita había sido chupada y ahora estaba siendo pajeada por los dedos del negro. Flor la miró una vez más la pajeó un poco con mucho esfuerzo dado su grosor y dijo basta.

-Bueno, basta Joao, era el trato, ya te la chupé.

El la abrazó y le siguió pajeando la vagina da vez más fuerte, el tenía la verga ya dura al mango y ahora taba de que Flor se caliente un poco más, ese era su plan.

Ella se olvidó un po del tamaño que había alcanzado el choto por sus dulces lamidas y ahora jadeaba más tranquila, pero aún preocupada.

-ay, ay, basta aya ahia ayyyyyy uyyy, basta por favor.

La conchita peluda de mi mujer dejaba mostrar su humedad a pesar del miedo que tenía.

-Ponete en cuatro así te la chupo un poco desde atrás y te hago acabar.

-No, basta, no quiero acabar

-Dale Flor, le dijo el negro, ya llegamos hasta acá, quiero complacete y que acabes, de paso te llevás un buenrecuerdo.

-No basta

-Dale, no seas tonta

Ella accedió, en el fondo quería acabar, tenía la concha mojada después de todo.

Se puso en cuatro,. No sin antes darle otra mirada a la vera del negro que estaba como un tronco de arbol caliente de dura, negro y mojada por sus chupaditas de hacía un rato. Hizo otro gesto de preocupación sabiendo que en cuatro quedaba expuesta, pero confió en la palabra del negro de que no se la iba a meter.

El negro se puso a tras de ella y le manoseaba la concha desde atrás, y de mientras se pajeaba poniendo aún más dura su pija. la imagen era impresionante: Flor Agacha en un sofá y el negro atrás de ella, tan enorme, y con su pija parada al máximo que parecía todo la espalda de Florencia de larga y gorda como una botella de vino ¾. El se pajeaba mientras le manosea la concha peluda a mi mujercita. Le decía que era linda y muy dulce y que le calentaba su pequeña vagina peluda y estrecha. Ella no decía nada, pero de vez en cuando miraba para los costados tratando de ver que hacía el negro. Al negro se le puso más dura todavía era un fierro negro caliente del que colgaban dos bolones repletos de leche hirviendo.

De pronto ella ve que el negro para , la agarra de las caderitas pequeñas de ella y se pone en cuclillas detrás de su concha

-¿Qué hace Joao?

-Nada, nada, te la voy a refregar un poco por la entradita

ay, no, no, me la va a querer meter , no no nooooooooo –se lamentaba Flor por haberle hecho caso de chuparlo.

-Te la paso por la entradita y acabamos, en serio.

Otra vez confió en el negro y se dejó apoyar. Ella estaba en cuatro tirada hacia delante y el negro estaba en cuclillas, pero la verga era tan grande que igual se la podía pasar a todo lo largo de la raja peluda sin esfuerzo. Ella sentía la dureza, lo caliente y lo grande de ese choto que, de entrar en su vagina pequeña la destrozaría. El negro agarraba el culo de ella con una mano, mientras con la otra sostenía el portentoso choto para ser refregado por la vagina de Flor. De costado, se veía que la verga pasaba entre las piernas de mi mujer y le llegaba hasta el nacimiento de las tetas, era enorme.

Flor hacía muecas, fruncía el seño, ponía cara de duda y de preocupación porque el negro grandote se la frotaba fuerte por afuera de la concha.

-Cuidado, cuidado Joao eh, cuidado – Ella no paraba murmurar cosas para tratar de tranquilizar al gorila que nunca hubiese imaginado tener unA blanquita argentina universitaria a punto de clavar. Esa era su idea aunque Florencia seguía confiada de que no la clavaría.

Hasta que en un momento en Flor se agachó un poco porque el roce del tronco tan duro le causó una molestia en la concha, y que el negro aprovechó haciendose el boludo, le hincó ¼ de verga en la concha, que se abrió al maximo de sus posibilidades teniendo un desgarro terrible y metiéndole un montón de pelos adentro.

-OUCHHHHHHHHHHH, AYYYYYYYYYY, NOOOOOOOOOO, NO ME LA META , QUE ME PARTE LA VAGINA, ES DEMASIADO GORDA PARA MI , AY , NO ME ABRE LA CONCHA DEMASIADO, ME LA ESTÁ DESGARRANDO TODA.

Ella hablaba de lo gordo porque le había metido un cuarto de verga(unos 8 o 9 centimetros), faltaba que se empiece a quejar y sufrir por el largo.

El negro se posicionó mejor, estando en cuclillas se puso en puntas de pie para tomar impulso, se apoyó sobre el culito blanco y gordito de F y empujó con os músculos de su culo negro, peludo y transpirado con fuerza.

-AHHHHHHHHHHHHHH.AHHHHHHHHHHHHH AYYYYYYYY, NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO.AUCHHHHHHHHHHHHHHH. OUCHHHHHHHHHHHHHH. BASTA, BASTA, SAQUELA JOAO, MI MATRIZ, MI MATRIZ, ME REVIENTA LA MATRIZ, AYYYYYY, ME DUELLLLEEEEEEEEEEEEEE MUCHOOOOO.

Le había alojado en la concha no menos de ¾ de verga, le había perforado sin piedad su cuevita peluda acostumbrada a mi pequeño pene de 12 x 3. Esa verga que ella misma había puesto como un fierro con su lenguita rosada, que había acariciado tan delicadamente con sus diminutas manitos, que había sopesado y cuyos enormes bolas había acariciado, la estaba destrozando por dentro, le estaba arruinando su concha, la estaba desgarrando todo por dentro.

Los empujones del negro se hicieron tan fuertes que Flor se golpeaba la cabeza contra el borde del sofá en el que estaba en cuatro patitas.

Gritaba lloraba, pedía que basta. El negro le hablaba en portugués y le decia que por puta, y mirona se estaba comiendo ese pedazo de verga brasilera, que la iba a reventar a pijazos y que no sabía si la concha le iba a servir para algo después de esto. Que el no tenía la culpa de que ella fuera tan petisa, chiquita y con la concha tan estrecha.

-Otro empujon terrible en el que Flor quedó clavada como una mariposa en un punzón y se la metió toda, le llegaba más allá del útero y la matríz, le hundía tanto la verga que p
summercarlos

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# Posted: 26 May 2006 03:32:28
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Relato 6:

Por defender a la prima de mi marido terminé siendo follada por su padre, un negro vergón.

Generalmente paso mis días trabajando independientemente para luego atender los quehaceres de mi hogar. Mi marido tiene una prima de piel morena que hace poco vino a vivir donde mi suegra, ella nunca he vivido con su padre ya que nunca lo tuvo a su lado por lo cual casi no lo puede ver. Como él vive por donde vivimos un día me lo enseñó, él es un tipo negro, no mal parecido, alto, como de 1.85m, delgado, de unos 47 años, pero bien conservado.

Un día llegué a la casa de mi suegra y encontré a la prima de mi marido llorando, había tenido una fuerte discusión con su papá y hasta le había humillado así que decidí ir a ponerlo a su sitio. Como conocía su casa fui. Yo estaba vestida con un pantalón hasta la rodilla alicrado, color rosado, a la cadera que me quedaba pegadísimo, un calzón tipo tanga rojo, de encaje, un top tipo bividí, pegadito con un buen escote, de licra, color rosado y un brassier blanco. Su padre vivía solo así que toqué la puerta de su casa y de pronto salió envuelto en una toalla de la cintura para abajo. Como estaba de cólera entré, cerré la puerta para su sorpresa y comencé a gritarle:

-Eres un desgraciado, como puedes tratar así a tu hija, eres una basura, negro de porquería, encima no sé como las mujeres te hacen caso…

-Y tú quién eres para venir a gritarme a mi propia casa. Ah, tu eres la mujer del primo de mi hija, te he visto varias veces, te voy a demostrar por qué las mujeres me buscan…

Para mi sorpresa se sacó la toalla y estaba desnudo, cuando le ví me di cuenta que tenía un pene enorme y grueso, en verdad nunca había visto uno así, debía medir como unos 25 cms y estaba bien hinchado. Quise salir pero me detuvo por la espalda:

-Ahora vas a cambiar de opinión acerca de mi putita, te voy a demostrar lo que es un verdadero hombre, siempre te veo pasar y estás riquísima, te voy a dar toda mi salchicha.

-Suéltame por favor, no me hagas daño, déjame irme.

Inmediatamente me tomó de la cintura y con la otra mano me desabrochó el pantalón . Trataba de salirme de él ,pero era más fuerte que yo, me sobaba con su cosota mis nalgas hasta que con una mano y a pesar de mis esfuerzos por evitarlo me bajó el pantalón e inmediatamente el calzón.

-Noooo, noooo, por favor, déjeme.

Me sentó encima de él y abriéndome las piernas me penetró.

-Ayyyyy, auuuuuu, nooooo, ayyyyyy, auuuuu

-Toma mamacita, al principio te va a doler pero después vas a gozar.

Sentía como ese pedazote de carne negra como un fierro entraba por mi conchita y se abría paso por mi vagina a la vez que sentía que me mojaba. El me fue soltando poco a poco mientras yo, ya sin forcejear me permitía subir y bajar por su enorme nabo negro. Luego me subió el top y me sacó el brassier y empezó a apretarme las tetas mientras gemía de dolor y ahora ya de placer.

-Ahhhhh, ayyyyyy, ayyyyy…que rico, ayyyy.., que grande y gorda la tienes, ayyyy, ayyyyyy ayyyy

-Ves putita, ya te gustó, ahora dime porque las mujeres me buscan.

-Ayyyyy, auuuuuu, ayyy,ahhhhhhhh, que grande, que grueso, que rico papi, hazme tu mujer, sigue papi….



-Toma putita, es toda tuya, que ricas tetazas, que rico culo mami.

-Sii, ayyyy, ayyyyyyyy, ahhhhhh,ahhhhhhh,ahhhhhhhh.

El negro me taladraba la conchita y para ese momento me había venido como 3 veces mientras toda su cosota me había abierto la todita.

Luego hizo que me siente en su verga mirandole de frente a lo que accedí mientras me penetraba y me besaba , me metía toda su lengua en mi boquita y me mamaba las tetas mientras me apretaba las nalgas y me subía y bajaba por sus 25cms.

-Auuuuu, ayyyyy , no seas tosco, ayyyyyy, ayyyyyy, ayyyyyyy, ayyy bastaaaaa, bastaaaa

Al escuchar eso me levantó, me apoyó sobre la cómoda de su sala y me abrió las nalgas, me metió su vergota mientras de espaldas a él me apretaba las tetas.



-Ayyyy, ayyyyy, ayyyyy, ayyyyy,ahhhhhh, ya papi, ahhhhhhhhh

-Me taladraba cada vez más fuerte a tal punto de que sentía que me iba a desmayar hasta que sentí que mi conchita y mi vagina se llenaba de su leche.

-Ahhhh..putita, te lleno, ….ah putita…eres mi mujer….toma la leche de tu negro…..

-Ahhhhhh…que rico,……tanta leche, me has llenado con tu leche papi, calientita…sigue papi, destrózama amor, soy toda tuya, que rica verga

-Toma más de mi pingota, hasta mis huevos putita….

-Ahhhhh. Ayyyyyyy, ayyyyyy, ahhhhhhhh, ya no papi, me duele, toda tu leche la tengo adentro

El negro siguió arremetiendo con fuerza hasta que sacó su pene de mi conchita, hizo que me arrodille y echó otro buen poco de leche en mi boquita.


Luego de ello me dio un beso apasionado, me tiró mi ropa en la cara, hizo que me cambie y me echó de su casa , mientras me iba de su casa adolorida y confundida pensé en lo mal que había hecho al convertirme en la mujer del padre de la prima de mi marido pero también en lo que había disfrutado con tremendo nabo negro

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summercarlos

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# Posted: 26 May 2006 03:37:05 · Edited by: summercarlos
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Relato 7:


[b]Compartiendo a mi mujer (Inicio con negros)


[b]Hola. Soy Vero y esta vez escribo yo el relato. Quiero contaros que tal fue mi primera experiencia con un negro (y con mi marido delante). b]

Hola a todos de nuevo y lamento el retraso de este nuevo relato. Esta vez seré yo, Verónica, la que os escriba. Ante todo, agradecer las palabras de todos aquellos que os habéis puesto en contacto con nosotros. Ya sabéis, podéis comentarnos lo que queráis a nuestros correos: xavialonso5@hotmail.com y veronica_feltrer@hotmail.com.

Lo que os voy a contar ocurrió a nuestra vuelta de vacaciones, todavía en agosto. Mi marido y yo comentamos lo fabuloso y excitantes que habían sido los 15 días que nos tomamos de vacaciones. Así que coincidimos en no abandonar del todo el clima de voluptuosidad y libertad que practicamos en Galicia. Siempre de mutuo acuerdo.

Así que un par de días después de volver, nos fuimos a disfrutar de la noche. Yo ya tenía en mente lo que quería aquella noche. Y no era más que cumplir con una de mis fantasías sexuales, como le dije a Xavi, quería disfrutar por primera vez de un semental negro. Con ello no quiero decir que lo que busco con ello es amantes con una herramienta espectacular, solo que sentía cierto morbo por llevarme a la cama a un chico negro y experimentar una especie de lado salvaje. Bueno sí, y también comprobar si el dicho acerca del tamaño era cierto, pero a modo de curiosidad. Supongo que algunas mujeres entenderán lo que digo.

Bueno, pues salimos y fuimos a un local en que sonaban ritmos brasileños. Entramos en el local y nos dimos unos meneos bailando y viendo que tal estaba el ambiente y el personal. La verdad es que había un par que cumplían las expectativas que me había planteado esa noche, así que tras hablarlo con Xavi, nos decidimos a intentarlo.

Bueno, el momento de decidirte, de acercarte a la persona en concreto es bastante excitante. No sabes como va a salir, sientes los nervios y la excitación de estar haciendo una locura, con el corazón que parece que vaya a salirme por la boca.

Así me acerqué a la zona en donde estaban los dos (no iban en el mismo grupo pero estaban cerca). Uno de ellos tenía pareja (me excitan casados, pero no delante de ella claro), así que me lo jugué a una sola carta. Me puse a bailar cerca de mi objetivo. Tenía el pelo cortado al cero, metro noventa de estatura y bastante musculoso, llevaba una camisa negra trasparente totalmente apretada contra sus musculos y un pantalón de tela también negro.

Yo llevaba un top sin tirantes y sin mangas, de color beige y apretadito a mis senos, con el ombligo y la cintura al aire y unos pantalones rojos, bien ceñidos a mi cuerpo. Me puse a bailar cerca de él, sola e inmediatamente sentí su interés. Nuestras miradas se cruzaron un par de veces, una sonrisa prometedora y ya lo tenía a mi lado poniéndose a bailar conmigo.

Empezamos a bailar, él bailaba de maravilla, estaba para comérselo allí mismo. Y poco a poco nos fuimos animando, para hablar teníamos que acercarnos mucho, por lo que el contacto de nuestros cuerpos era tan excitante como natural. Poco a poco nos fuimos animando. Me movía de manera sensual, llevaba mis manos a mi cabeza, cruzaba una mirada de deseo con él. Le permitía sus manos en mi cintura, en mi espalda... y poco a poco el roce de nuestros cuerpos fue siendo más y más lascivo. Cada vez que entrábamos en contacto, bien fuese por delante o por detrás, notaba su turbación bajo los pantalones y no tenía problemas en que apoyase contra mi vientre o mis nalgas su entrepierna. Estábamos muy calientes para ese entonces.

Ya estaba dispuesta. Era mi hombre. Así que en un cambio de canción, me dirigí a mi marido, que lo miraba todo desde cerca y le dije, con una sonrisa pícara, que estaba hecho. Traté de ser disimulada, pero cuando volví a por mi semental, este, abrazándome me preguntó extrañado que quien era ese. Bueno, la cara que puso cuando le dije que era mi marido fue de antología. Me acercó aun más a él, algo molesto y colocando una de sus manos en mi trasero, apretándome contra su erección me recriminó con estas palabras más o menos:

- O sea, ¿que te he estado calentando para que ahora te disfrute tu maridito y a mí me dejas aquí tirado con esto (apretando su entrepierna contra mi vientre) preparado?

Era buen chico, aun molesto, estaba a punto de dejarme ir para que me desfogase con mi marido. Eso me encantó, no me gustan los que son tremendamente posesivos. Le dije, entre carantoñas que mi marido era bastante comprensivo y nada celoso. Le dije que él nos llevaría a mi casa y allí podríamos pasarlo mejor. Seguíamos apretados, con sus manos en mis nalgas. Aun tuve que asegurarle, y luego más tarde mi marido, que no era tema bisexual ni nada por el estilo. Pero estaba totalmente excitado (lo notaba apoyado en mi vientre) y al final no puso reparos. Le conté sin reparos que a él le gustaba verme con otros y no puso más inconvenientes.

De allí nos fuimos en nuestro coche, Xavi iba delante conduciendo y yo me metí atrás con mi acompañante, que por cierto su nombre es Bruno y es brasileño. Al principio había un poco de conversación entre los tres, para romper el hielo, pero a medida que nos íbamos comiendo a besos, Xavi se limitó a conducir y observar a través del espejo.

Las manos de Bruno me recorrían entera, por los muslos, las caderas, la cintura, los pechos. Nos besábamos apasionadamente y mientras él iba bajándome el top yo le desabrochaba los pantalones. Sentía curiosidad. Y la verdad es que incluso me parece que solté un gritito de sorpresa. En siguientes ocasiones en que lo he hecho, el miembro, si bien grande, podía considerarse normal, pero aquello...

Ni pude ni quise evitarlo, agaché mi cabeza y empecé a besársela, a pasar mi lengua por la punta y recorrer toda aquella extensión. Notaba la respiración de Bruno. Notaba sus manos recorrer mi cuerpo. Y empecé a saborear lo que se me ofrecía. Me recree en mi felación durante todo el viaje, y si no llega a ser porque mi marido nos avisó que ya habíamos llegado al parking, lo hubiese arrastrado hasta el orgasmo con mis labios y mi lengua.

Salimos del coche, nos arreglamos un poquito (no era cuestión que algún vecino nos viese tal y como íbamos) y nos montamos en el ascensor de camino al hogar. ¡Menudo morbo ir en el ascensor, besándome y sobándome con aquel chico y con mi marido al lado!

Entramos al piso como desesperados. Nos devorábamos mutuamente. Lo guié directamente a la habitación y allí seguimos nuestros juegos mientras nos desnudábamos.

Me tumbó sobre la cama e introduciendo su rostro entre mis piernas empezó a besar y lamer mis piernas, subiendo poco a poco, empapándome la piel con su saliva, erizándome el vello de todo el cuerpo. Su lengua jugaba a mi alrededor, rozaba mi sexo, lo acariciaba en un tiempo que pareció una eternidad. Hasta que finalmente su lengua se hundió en mí, saboreándome. Maravilloso. Yo miraba entre mis muslos y lo veía jugando con mi sexo y más atrás, tomándose una copa a mi marido, sonriente. Estaba en la gloria.

Lo dejé hacer, lo dejé arrastrarme hasta el orgasmo un par de veces con su lengua juguetona y entonces sí, entonces noté como se iba incorporando sobre mí. Noto su punta acariciando mi sexo mientras sus labios se recreaban en mis pechos... noté su mano guiando a su sexo, note como entraba poco a poco, como se abría paso entre mis labios.

Nos besábamos apasionadamente mientras sus caderas empezaron a moverse poco a poco, rítmicamente. Mis manos habían ido hasta sus glúteos, apretándolo contra mí. Me gustaba sentirlo tan cerca, tan apretado a mí. Y tan dentro de mí.

Notaba sus caderas moverse cada vez con más fuerza, con más frenesí... hasta que los gemidos empezaron a brotar de mi boca. Apretaba mi vagina contra él, disfrutando de las intensas sensaciones que me estaban embargando y cuando él notó que me había corrido aumentó su ritmo, volviéndome casi loca hasta correrse, soltando en mi oído un gemido profundo y suave.

Mmm, se quedó tumbado a mi lado. Volví a mirar a mi marido. Seguía de pie, pero había abandonado la copa y ahora su mano estaba aferrando su pene, masturbándose. Hice el esfuerzo de zafarme del abrazo de Bruno y me dirigí a Xavi. Nos besamos apasionadamente y mi mano sustituyó a la suya... la noche era joven ;)

Espero que os haya gustado.

Vero
summercarlos

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159
# Posted: 26 May 2006 03:40:28
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Relato 8:

Mi novio me informa de un negro encantador al cual acudo para algo mas que instalar un estereo .

El negro de los estereos


Hola mi nombre es Lorena tengo 19 años y vivo en una ciudad del estado de Zacatecas México , mi novio tiene 22 años y es agente de ventas para una compañía farmacéutica , pues bien comenzaré por contarles como soy , soy una chica que me considero atractiva , delgada estatura media , blanca , cabello negro ojos cafés , pecho de regular tamaño mi abdomen es plano y mis piernas y culo son muy bien formados por el deporte diario , me encanta lucir mi cuerpo y tengo una debilidad , los hombres negros , mi novio se llama Adrián es delgado cabello negro ojos cafes , complexión media y es un enfermo sexual .


Pues como ya les conté me encantan los hombres negros y el sabes de ella así es que un día cuando regreso de un viaje de una ciudad próxima a la nuestra en el camino se descompuso un fusible del equipo de sonido de su auto y se detuvo en una tienda donde instalan sonidos para comprar uno nuevo al entrar en la tienda no se encontraba nadie ya que en un local de al lado el dueño se encontraba instalando un estereo , escucho una voz que le pedía esperara un momento , a los pocos minutos dice apareció un hombre como de 28 años alto , negro y musculoso , como es un enfermo , en seguida pensó que el hombre me agradaría , le hizo un poco de platica le pregunto los horarios y le dijo que yo quería instalar un equipo en mi auto pero solo podía acudir a la hora de comida , a lo cual el negro le dijo no tener problema que solo al momento en que yo acudiera le informara que era la persona que el esperaba , Adrián acudió de inmediato a nuestra ciudad y como el sabe que me apena la gente conocida sabia que la idea me encantaría , me lo contó y planeamos lo siguiente ya que me pareció como caída del cielo la oportunidad .


Pues a los 2 días me dirigí a tal ciudad en mi auto al cual claro le retire el equipo que portaba y lo lleve para su reinstalación , me prepare muy bien me puse una minifalda café con cuadros negros muy pequeña que solo cubría mis nalgas y mostraba mis lindas piernas , una blusa sin mangas amarillo paja muy delgada y escotada y unas zapatillas cafes de tacón muy delgada , llegue al lugar indicado y en ese momento salía del lugar el ultimo cliente , espere a que abandonara el local , estacione mi auto y toque a la puerta el negro abrió y casi me come con la mirada le dije hola soy su cliente , mi esposo le comento verdad ¿???, el se quedo encantado me dijo si claro pase por favor su auto al local de aun lado al subir al auto mostraba mis piernas y el negro no dejaba de mirar , al entrar me pidió abrir el cofre del auto , lo mira con coquetería y me arrime a el me agache para abrochar mi zapatilla y el negro comenzó a excitarse se le notaba su enorme verga bajo el pantalón , le pedí me explicara un poco del sistema de sonido mientras jugueteaba con el y le manoseaba sus enormes brazos , el seguía cada vez mas calienta al igual que yo ,entre broma y broma se le escapo una pequeña nalgada a lo cual se apeno y pidió perdón y yo jugueteando le dije que me dolió así que me tenia que sobar , el negro se arrimo ardiendo en pasión me apretó las nalgas y me pego contra su verga dura me beso en la boca como loco y yo recorría con mis manos todos sus músculos , baje las manos y saque su enorme verga del pantalón me hinque y comencé a mamar era enorme parecía de burro y negra con mi saliva brilla riquísima , después de un rato de mamarsela el negro ya no podía mas , me metió a su negocio y me lanzo a un sillo me comenzo a lamer toda y manosear mis senos después me los mordía me volteo boca abajo y sin decir mas me clavo su enorme verga en mi rajita el negro estaba buenísimo y se movia de lo lindo yo gritaba sin parar y sentía su cosa enorme como penetraba , en verdad era muy dura grande y gruesa yo me sentía en el cielo y logre 3 orgasmos continuos , el negro se corrió en mis nalgas y de verdad que era demasiada leche , me limpie bien salí contenta y claro sin equipo de sonido en el auto , al llegar a casa le cocine a Adrián un platillo especial en recompensa por lo sucedido.





summercarlos

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159
# Posted: 26 May 2006 03:47:54 · Edited by: summercarlos
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Relato 9:

[b]El Negro de Bobures (1)

Marabina Caliente

Una mujer tiene tres fantasías y, en parte gracias a su marido, puede cumplirlas las tres: en un burdel y con un negrazo que maneja un instrumento impresionante.

Sirva este relato verídico y apegado a la realidad para rendir honor a una relación extramatrimonial excitante. Mi esposo y yo somos profesionales universitarios y ejercemos en Maracaibo. Soy una mujer trigueña, de pelo muy lacio, color negro azabache y muy brillante, mido 1 metro 71 centímetros, y un cuerpo a decir de mis allegados espectacular, tengo 42 años aunque todo el mundo piensa que tengo 32-33 años, con 61 kilos y unas piernas que son la envidia de mis hijas, mi pompi es de tamaño normal pero, firme y redondo. Mis senos son algo grandes y firmes, me mantengo muy bien ya que siempre he hecho ejercicios y voy con frecuencia al gimnasio, mi cara es perfilada y soy de gestos muy sexy, lo cual me ha hecho ganar muchos pretendientes, un amante y muchas peleas con mi marido, sin embargo en los últimos años ya no lo hace; creo que ha entendido que estoy con él por conveniencia y por mis hijas y además no le he dado motivos de peleas ya que solo tengo sexo con él. Sin embargo en nuestras relaciones sexuales, siempre me ha obligado a que cree fantasías y tres de ellas se me hicieron una obsesión y son: - La de conocer un burdel. - Trabajar como prostituta. - Acostarme con un negro. - Estas fantasías han rondado en mi cabeza durante varios años y me siento obsesionada por ellas, basta hablar en cualquier momento sobre el tema de prostitución, de la fama que tienen los negros de tener un miembro grande y de los burdeles, para excitarme y que mi cuquita comience a empapar mi tanga y entrepiernas.

Después de casi cuatros años de fantasear en nuestras relaciones sexuales, con mi papel de prostituta y con la penetración